jueves, 19 de marzo de 2009

¡Tanto amó Dios al mundo!

Domingo 22 de Marzo de 2009: Domingo 4º de Cuaresma

2Crónicas 36,14-16.19-23: La ira y la misericordia del Señor se manifiestan en la deportación y en la liberación del pueblo
Salmo responsorial: 136: Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.
Efesios 2,4-10: Estando muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo
Juan 3,14-21: Dios mandó su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él

Lectura:
Jua 3:14 Como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado el Hijo del Hombre,
Jua 3:15 para que quien crea en él tenga vida eterna.
Jua 3:16 Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no muera, sino tenga vida eterna.
Jua 3:17 Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él.
Jua 3:18 El que cree en él no es juzgado; el que no cree ya está juzgado, por no creer en el Hijo único de Dios.
Jua 3:19 El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. Y es que sus acciones eran malas.
Jua 3:20 Quien obra mal detesta la luz y no se acerca a la luz, para que no delate sus acciones.
Jua 3:21 En cambio el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz para que se vea claramente que todo lo hace de acuerdo con la voluntad de Dios.

Contexto:
Jua 3:1-21 Jesús y Nicodemo. Este capítulo está íntimamente relacionado con los temas de la Última Cena. Así, comienza con una alusión al agua y al bautismo, necesario para ver el reinado de Dios y para tener parte con Jesús (13,8). Ni Nicodemo ni Pedro entienden tal mensaje, aunque Pedro lo entenderá más tarde. A Nicodemo, maestro de Israel (10) Jesús le da lecciones. El sacrificio de Jesús será fuente de vida y salvación para los creyentes, revelará la grandeza de su amor (15,13). A Nicodemo le anuncia el amor de Dios al mundo (16), y en la cena enseñará a los suyos los canales por donde ese amor discurre para llegar al mundo: El Padre ama a Jesús; Jesús ama a sus discípulos; los discípulos deberán amar según el ejemplo de Jesús. El evangelista avanza en su narración por medio de malentendidos que pone en labios de Nicodemo. Hay dos mundos, uno físico y visible y otro espiritual e invisible que solamente se reconoce por la fe, y al que se entra por el bautismo. El amor de Dios no tiene límites, pero lo trágico es que los hombres rechazan la luz de la fe para vivir en la comodidad y suciedad de las tinieblas. Cuando Jesús envíe su Espíritu, éste pondrá de manifiesto los pecados y las injusticias del mundo (16,7-11).