jueves, 26 de marzo de 2009

Domingo 29 de Marzo de 2009

Domingo 5º deCuaresma


Jeremías 31,31-34: Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados


Salmo responsorial: 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.


Hebreos 5,7-9: Aprendió a obedecer y se ha convertido en autor de salvación eterna


Juan 12,20-33: Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto


LECTURA:

Jua 12:20
Los griegos y Jesús
Había unos griegos que habían subido para los cultos de la fiesta.
Jua 12:21 Se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le pidieron:
–Señor, queremos ver a Jesús.
Jua 12:22 Felipe va y se lo dice a Andrés; Felipe y Andrés van y se lo dicen a Jesús.
Jua 12:23 Jesús les contesta:
–Ha llegado la hora de que el Hijo del Hombre sea glorificado.
Jua 12:24 Les aseguro que, si el grano de trigo caído en tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.
Jua 12:25 El que se aferra a la vida la pierde, el que desprecia la vida en este mundo la conserva para una vida eterna.
Jua 12:26 El que quiera servirme, que me siga, y donde yo estoy estará mi servidor; si uno me sirve, lo honrará el Padre.
Jua 12:27 Ahora mi espíritu está agitado, y, ¿qué voy a decir? ¿Que mi Padre me libre de este trance? No; que para eso he llegado a este trance.
Jua 12:28 Padre, da gloria a tu Nombre.
Vino una voz del cielo:
–Lo he glorificado y de nuevo lo glorificaré.
Jua 12:29 La gente que estaba escuchando decía:
–Ha sido un trueno.
Otros decían:
–Le ha hablado un ángel.
Jua 12:30 Jesús respondió:
–Esa voz no ha sonado por mí, sino por ustedes.
Jua 12:31 Ahora comienza el juicio de este mundo y el príncipe de este mundo será expulsado.
Jua 12:32 Cuando yo sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí.
Jua 12:33 Lo decía indicando de qué muerte iba a morir.



COMENTARIOS:

Jua 12:20-50 Los griegos y Jesús. Estos paganos piadosos que buscan a Jesús son prueba de que «todo el mundo se va con él» (12,19). El servicio («diakoneo» - tres veces mencionado) es lo que define la hora de Jesús y la del cristiano. Donde hay amor, el servicio es glorioso. Donde no lo hay, es puro sufrimiento servil. El servicio está enmarcado por dos referencias a la pasión y agonía de Jesús, y es la revelación de la hora de Jesús. A una persona le llega su hora cuando es llamada a servir. La pasión de Jesús será su mayor servicio a la humanidad. Ahora va a tener lugar el juicio del mundo. Satanás va a perder la guerra; Jesús va a triunfar y se va a convertir en foco de atracción al que todos deberán mirar (19,37). El Apocalipsis presenta el triunfo de Jesús en la batalla entre el dragón y los ángeles (Apo_12:7-9). Los que lo aceptan se salvan; los que no lo reciben, se condenan a sí mismos. La primera venida de Jesús es para salvar a quien cree en Él; la segunda venida será para juzgar a los incrédulos. Los judíos siguen sin entenderlo porque creen de antemano que conocen las respuestas (34). Jesús hace un llamado a caminar en la luz; es la última oportunidad para salir de las tinieblas. Jesús se escondió (36); solamente lo encontrarán en la confrontación final de la pasión.
El evangelista hace un resumen del libro de las señales. Éstas no bastan para llevar a la fe. Una disposición interna positiva es necesaria. El rechazo por los judíos, previsto por los profetas, fue providencial. Jesús es la palabra y la luz venida al mundo. El que no la recibe permanece en la oscuridad. El que la recibe conoce por experiencia que proviene de Dios, del Padre.


Algunos extranjeros (los llamaban griegos a causa de su idioma), se habían convertido a la fe de los judíos. Sin tener los mismos derechos que los judíos observantes, eran aceptados en el Templo de Jerusalén, donde les estaba reservado un patio separado del de los judíos. El interés manifestado por esos griegos da a Jesús la oportunidad para anunciar que su reino se extenderá a toda la tierra, cuando haya sido levantado en la cruz. Si el grano de trigo no cae en tierra y muere. Jesús va a morir y nacerá la Iglesia universal. Jesús deja que su cuerpo sin vida sea depositado en el sepulcro; cuando se levante de la sepultura, su mismo cuerpo, ya glorificado, abarcará también a los creyentes unidos a él. Si el grano no muere es la ley de toda vida que quiere ser fecunda (Mc 8,34). Ya los primeros creyentes decían