jueves, 21 de junio de 2007

Un poco de historia


El movimiento bíblico en América Latina

Mercedes Brancher


El movimiento bíblico está creciendo y echando flores en los más diversos lugares y realidades de América Latina y del Caribe. En las últimas décadas se ha comenzado a trabajar la Escritura de forma diferente. Ocupa espacios nuevos. Tiene nuevos sujetos que la leen.

Antes, su lugar convencional estaba en las academias teológicas o entre los agentes de pastoral. La leían los hombres de la institución y ellos la explicaban al pueblo. Ese era el proceso normal y secular. Se va constatando en las últimas décadas un gran cambio. La Biblia se va leyendo en las comunidades. La fuerza de la Biblia brota en las comunidades y en el ámbito laico. Además de esta característica comunitaria como nueva manera bíblica, tenemos la vinculación entre la comunidad y los movimientos de la sociedad civil, las luchas populares.

Es evidente que muchos son los factores que han contribuido para este cambio. Factores sociales, políticos, económicos, religiosos, culturales, históricos. Todo esto ha ido despertando la necesidad de regresar a las fuentes, encontrar el sentido nuevo que es muy antiguo, rescatar el sentido original, las memorias populares.

El grito indio-afro-latino con rostro de mujer, hombre, niño, joven, viejo y pobre ha ido motivando personas para comenzar a leer la Biblia en pequeños grupos y en medios populares.

La noticia camina

Hay un dinamismo muy grande que marca el movimiento bíblico. Se lee la Biblia por todos lados y espacios. Se lee en los grupos específicos, como grupos de niños, de campesinos, de mujeres, de indios, de negros, de sufridores de la calle. Se lee en las comunidades, en las iglesias. La noticia se va regando. Más gente se va animando. El trabajo crece. El camino no está listo. Necesita hacerse. Cada uno, cada una, a partir de la realidad, va descubriendo el mejor medio de caminar.

La Escritura deja de ser propiedad exclusiva de las academias. Pasa a ser leída por nuevas y nuevos intérpretes: las empobrecidas, los empobrecidos. Es una lectura hecha a partir de los pobres y con rostro ecuménico.

En la medida en que la Biblia comienza a reunir gente, se multiplican los círculos bíblicos, grupos de estudio, cursos, escuelas bíblicas, encuentros, asambleas, publicaciones. Algo nuevo está naciendo. Son experiencias interesantes y diversas.

Tiene historia

Los y las biblistas del grupo de teólogos y teólogas de la liberación sienten la necesidad de reunirse para compartir sus experiencias bíblicas. Articulan su primer encuentro, en 1984, en San José, Costa Rica y en Sao Paulo, Brasil. Se den cuenta de la necesidad de crear espacios para intercambio de experiencias bíblicas populares.

El Consejo Mundial de Iglesias se sensibiliza con la necesidad. Favorece la posibilidad de crear oportunidades para el intercambio de experiencias. La Red Latinoamericana, apoyada por el Consejo Mundial de Iglesias, hizo posible que el proceso de articulación se empezara a desarrollar.

En 1985, se realizan dos seminarios, entre biblistas y animadores bíblicos de los sectores populares. Uno tuvo lugar en Costa Rica, coordinado por Elsa Támez y por Pablo Richard: el otro, en Rio de Janeiro, coordinado por Milton Schwantes. El tema fue "La Biblia y los movimientos populares". En el seminario de Rio participaron representantes de Brasil, Chile y Bolivia.

De estos seminarios nace la proposición de organizar un programa específico de Biblia para dar continuidad al proceso.

El proyecto es llevado a la Asamblea de la Red, en 1987, en Buenos Aires Y ahí se crea el Programa Común de Biblia con el objetivo de promover, animar, estimular y profundizar la nueva manera de leer la Escritura en América Latina y desarrollar una articulación con rostro ecuménico. La coordinación de este Programa le fue confiada al Centro de Estudios Bíblicos (CEBI), de Brasil.

Abrir caminos

La animación del movimiento bíblico, inicialmente, comienza con la creación de regiones que reúnen diferentes países. El desafío era articular las experiencias bíblicas y estimular más gente que abrazara la propuesta. Se comenzó con encuentros regionales. En la actualidad. hay seis regiones de referencia para articulación: Caribe, Centro América, México, Andina, Cono Sur, Brasil.

El objetivo de estos encuentros era compartir y aprender juntos, hacer intercambiar experiencias. apoyarse en el caminar, estimular la promoción y articulación ecuménica del trabajo, animar a cada país a desarrollar su caminar propio, esto es, crear sus espacios de formación, intercambio y publicaciones. Es importante evitar todo tipo de centralismo.

La experiencia muestra una creciente solidaridad entre los países con semejanzas culturales, cercanías geográficas. En 1993 se constató este testimonio entre el equipo de Bogotá y Venezuela, en la organización del primer curso bíblico, de 20 días, que el equipo de Venezuela organizó. El equipo de Santo Domingo apoyó al equipo de Puerto Rico en la realización de su primer encuentro nacional de articulación. Ecuador y Colombia organizaron su curso bíblico nacional, de mes. posibilitando la participación de otros países en sus cursos.

Otro factor que favoreció la solidaridad entre los países fueron los cursos bíblicos regionales, de mes. Las experiencias de la región andina (92) y el Caribe (93) han sido muy positivos. Además de la experiencia de despertar y animar a los equipos nacionales para organizar estos cursos, de mes, en su país, este proceso ayuda a mantener el espíritu solidario y común del movimiento de lectura popular y comunitaria de la Biblia. Así, las dificultades que aparecen, en la región, a través de la ayuda mutua. se van superando.

Abrir camino en conjunto

En la actualidad se puede constatar un crecimiento significativo del trabajo bíblico en los países. Hay vitalidad en el caminar. Cada día que pasa, crece el número de personas. grupos, entidades que apoyan, que asesoran, que animan y participan en este proceso. Son centros ecuménicos, iglesias, parroquias, diócesis, congregaciones religiosas, grupos de trabajo, institutos teológicos...

Cada entidad o grupo tiene la tendencia a especializarse en un sector -lucha por la tierra, grupo de mujeres, trabajo con niños, con comunidades católicas, con iglesias protestantes, con iglesias pentecostales, con grupos indígenas, con grupos negros, migrantes, y otros-, todo en estrecha relación con la Biblia.

Así se va dando ese gran trabajo en conjunto, de múltiples organizaciones, brazo a brazo, hombro con hombro. No es propiedad de una entidad. No tiene dueño. ¡Es mucha gente que está trabajando! Todos y todas somos nada menos que trabajadores y trabajadoras de ese caminar.

En general, cada grupo va ofreciendo su aporte específico. Dentro de esta diversidad, lo que importa es la inter-ayuda y el inter-cambio en el trabajo de promoción de redes bíblicas. Así se va dando el movimiento bíblico. Son fuerzas que hacen posible que el pueblo se apropie de la Biblia. Van garantizando la novedad: la lectura comunitaria y popular de la Biblia.

Al lado de toda esta vitalidad también hay vientos que no soplan en la misma dirección. Hay fuerzas conservadoras que están ahí. Basta recordar la acometida contra el proyecto "Palabra-Vida", en 1989. Basta recordar quien afirma que le toca al magisterio de la iglesia el mandato divino de guardar la Palabra de Dios y garantizar su correcta interpretación. Es importante tener en cuenta estos vientos, pero no deben darle dirección a nuestra acción. Creo que en este proceso lo fundamental es darle atención a la convocación del Espíritu, que se expresa por la boca de los empobrecidos y de las empobrecidas que claman por la vida. La Biblia debe estar al servicio de la vida, ayudando a las comunidades a discernir los tiempos presentes y luchar para transformar esta realidad de muerte. La lectura debe fortalecer la esperanza de que es posible cambiar esta situación de muerte porque el Dios bíblico es un Dios de equidad y solidario con los excluidos, los más pobres.

El lugar donde plantar

La lectura se hace concreta y viable en la realidad de cada país. Ahí es donde el movimiento bíblico echa raíces y produce frutos. El crecimiento de este trabajo lleva la marca de la diversidad, la diversidad que nace de la historia y de la realidad socio-económico-político-religiosa y cultural de cada país. En la mayoría de los países encontramos equipos bíblicos de animación nacional. En Perú, Brasil, Colombia, México, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y República Dominicana se realizan anualmente las asambleas bíblicas nacionales.

Encontramos también en los países una multiplicidad de caminos para hacer que la Palabra llegue a los destinatarios concretos. Son grupos de vecinos, círculos bíblicos, reuniones de calle, encuentros de animadores, peregrinación de la Biblia, celebraciones bíblicas, fiesta de la Biblia, lectura popular de la Biblia en las escuelas dominicales, estudio bíblico a través del radio. Cursos bíblicos: de fin de semana, de semana entera, de 15 días, de mes. Escuelas bíblicas para animadores y para multiplicadores. Formación bíblica para todos los miembros de la iglesia. Curso bíblico académico extensivo e intensivo, y otros. Cada país organiza el trabajo bíblico de forma autónoma y ecuménica.

Florecimiento

El crecimiento del trabajo bíblico, en muchos países, ha avanzado por medio del intercambio de las experiencias. Se reúnen las personas que animan el trabajo, intercambian experiencias, hacen estudio bíblico, discuten formas de cómo hacer que el proceso avance.

En los países que han llegado a consolidar el espacio de un encuentro anual para este intercambio se nota una vitalidad más grande. Estos encuentros ayudan a abrir espacios nuevos, caminar en la diversidad y unir esfuerzos para construir un movimiento bíblico. La forma peculiar del encuentro, del estudio y del compartir va creando solidaridad y compromiso para seguir caminando.

Curso intensivo

En 1993 se realizó un curso intensivo más. Se realizó en Santiago de Chile. Este curso intensivo tiene como objetivo preparar asesores cualificados para animar el movimiento bíblico en los países. La duración es de seis meses. Este curso nació en Brasil, promovido por el Centro de Estudios Bíblicos/CEBI, en 1988/89/90. A partir de 1991 se volvió itinerante y fue asumido por el equipo de México: en 1992 por el equipo de Colombia; en 1993, por el equipo de Chile: en 1994, por el equipo de Brasil. Para 1995, lo está organizando el movimiento bíblico de Bolivia. Para 1996, el equipo de República Dominicana. Para 1997, le tocará al equipo de Perú. Para 1998 el equipo de Nicaragua. Y hay nuevas solicitudes.

Este curso ha proporcionado aportes significativos para el caminar bíblico a lo largo de estos años. Tiene carácter continental.

Saber académico al servicio de lo popular

Los biblistas y las biblistas han aportado un gran servicio. Ellos y ellas ponen su saber académico al servicio de la lectura popular. Contribuyen a desbloquear la lectura tradicional, profundizan los desafíos que el movimiento bíblico va creando, señalan hacia nuevos horizontes, se responsabilizan de la asesoría de los cursos intensivos.

Además se reúnen anualmente para compartir sus investigaciones. Profundizan temas bíblicos de actualidad y son responsables de la producción y edición de la Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana/RIBLA, publicación de gran importancia para el movimiento bíblico latinoamericano y caribeño.

En 1993, se encontraron en Cochabamba, Bolivia. En 1994, en Salvador, Brasil. En 1995, se encontrarán en Santo Domingo, República Dominicana.

Publicaciones

Varios países están publicando su boletín bíblico (Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, República Dominicana, México) para divulgar, animar y contribuir a la articulación de los trabajos bíblicos nacionales.

En países tales como Ecuador, Perú, Nicaragua, Colombia, Brasil, Chile México, República Dominicana, Bolivia, Argentina, Costa Rica... encontramos publicaciones bíblicas populares (cartillas, folletos, afiches, colecciones, cursos, revistas, libros. traducciones).

Existen algunas publicaciones a nivel de región: Revista Bíblica Andina, Por trás da Palavra, Biblito, Boletín Red Bíblica Centroamericana, Boletín Bíblico Caribeño.

A nivel continental tenemos la Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana, RIBLA, publicada en portugués por la Editora Vozes, en coedición con la Editora Sinodal y, publicada en español, durante el año de 1994, por el Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) Costa Rica. A partir de 1995, también pasó a ser editada en Ecuador. Son tres números anuales. Tiene por objetivo contribuir a la formación de los animadores y animadoras del movimiento bíblico, a nivel medio. Los temas de los números de 1993 fueron: "Vida cotidiana: resistencia y esperanza"; "Por manos de mujer" y "La solidaridad urge".

La Bibliografía Bíblica Latino-Americana vio la luz en 1988, teniendo por objetivo reunir la literatura bíblica producida a lo largo de cada año, catalogarla y hacerla circular a servicio del movimiento bíblico. Ya publicó su sexto volumen.

Desafíos

En este caminar bíblico han aparecido muchos retos. Son desafíos en lo que se refiere a la organización de espacios para articular experiencias bíblicas; prestar servicio a la Palabra: producir literatura que profundice el caminar; boletines que hagan circular las informaciones; desarrollar posibilidades para que los diferentes sujetos sociales se conviertan en sujetos de la lectura dentro del movimiento. Frente al creciente empobrecimiento de nuestros pueblos latinoamericanos crece también la dificultad financiera. Las exigencias del camino ecuménico también van creciendo.

Crece el esfuerzo para hacer que realmente el proceso de articulación bíblica en América Latina y el Caribe, ayude a que los empobrecidos y empobrecidas levanten su voz, ocupen los espacios que les corresponden, rescaten su identidad y sean reconocidas y reconocidos con su rostro, sexo, raza y cultura.

Todo este proceso del movimiento popular de Biblia está cargado de esperanzas y debilidades. Su vitalidad está en la lectura hecha por las comunidades y por los grupos populares que buscan transformar la realidad que niega la vida.