sábado, 14 de febrero de 2009

Denuncian padecimientos de indígenas latinoamericanos




Lima (Perú), 13 Feb. 09 (AICA)
“Nos solidarizamos con el pronunciamiento de los Obispos y agentes de pastoral indígena del Perú, sobre el ‘Valor y desarrollo de los pueblos de la Amazonía’, y denunciamos las realidades similares que se viven en otros países de América Latina. Es un crimen seguir explotando en forma indiscriminada el medio ambiente que es fuente de vida de la humanidad”, dice en uno de sus párrafos el mensaje emitido al término del Encuentro latinoamericano de Pastoral Indígena que, convocado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), se realizó del 9 al 12 de febrero en Lima.

La convocatoria al encuentro fue realizada por monseñor Rodolfo Valenzuela, obispo de Verapaz (Guatemala) y responsable de la Sección Pueblos Originarios del CELAM, y reunió a obispos y secretarios ejecutivos de las comisiones de “Pastoral de Pueblos Originarios” de los episcopados de México, Guatemala, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay y la Argentina.

Las deliberaciones giraron en torno al tema “La Palabra de Dios e inculturación”, con los siguientes contenidos: Sínodo de la Palabra. Palabra de Dios e inculturación. Animación bíblica de la pastoral indígena. Los pueblos indígenas en el documento de Aparecida.

Uno de los momentos significativos del encuentro fue cuando se compartieron las experiencias bíblicas en el mundo indígena de cada uno de los países representados.

Mensaje final
Al concluir las deliberaciones, los reunidos emitieron un mensaje en el que resumen las conclusiones a las que arribaron al cabo de los cuatro días.

“En un ambiente de oración, fraternidad, libertad y gran esperanza -consigna el mensaje-, constatamos que hay avances significativos en el caminar de la Pastoral Indígena iluminada por la Palabra de Dios en toda América Latina; sin embargo, vemos que hay necesidad de enfatizar algunos importantes aspectos de esta pastoral”, que exponen en diez puntos:

“1. Anunciar y testimoniar explícitamente la persona de Jesucristo por medio de la Sagrada Escritura, como modo privilegiado del encuentro con el Señor.
“2. Fortalecer la encarnación de la fe cristiana en la vida de los pueblos que tienen una larga tradición histórica de fe y espiritualidad. La fe se encarna en comunidades vivas que tienen su propia cultura.
3. Enfatizar la importancia del aprendizaje de los idiomas propios de los pueblos originarios.
4. Promover la traducción católica de la Biblia a los diversos idiomas de los pueblos originarios, como un derecho de ellos a experimentar el amor del Padre que nos manifiesta su Palabra, en el propio idioma.
5. Reconocer que el proceso de la inculturación del Evangelio es una experiencia comunitaria. Son los mismos pueblos los que tienen que hacer el discernimiento a la luz de la Palabra de Dios. Son ellos los principales agentes de la inculturación.
6. Asumir, en sintonía con el documento de Aparecida, la exigencia de una conversión pastoral, tanto personal como institucional. Esto implica “descolonizar las mentes…” (DA 96), compartir sus luchas por una vida digna, vivir en cercanía de corazón con los pueblos, sentirse bien con ellos, vencer los temores, valorar las culturas, adaptarse a su ritmo de vida, comidas, fiestas, música…
7. Descubrir los carismas en orden a los ministerios y hacer un reconocimiento explícito de los que ya existen en las comunidades originarias.
8. Brindar plena confianza a los indígenas, agentes de pastoral: sacerdotes, religiosas, animadores de las comunidades y catequistas, para que se sientan apoyados y tengan el lugar que les corresponde, como protagonistas del proceso de inculturación del Evangelio.
9. Urgir un acompañamiento más cercano con la Palabra a las comunidades y a sus agentes propios. Que la Biblia esté más presente en reuniones, encuentros, celebraciones y momentos significativos de la vida.
10. Solicitar a la Sección de Pueblos Originarios del CELAM la organización de talleres para traductores de la Biblia y de la Liturgia a los idiomas indígenas, con criterios bíblicos, litúrgicos, antropológicos, canónicos y pastorales que se deben tomar en cuenta”.

El mensaje concluye con la expresión de solidaridad “con el pronunciamiento de los Obispos y agentes de pastoral indígena del Perú, sobre el ‘Valor y desarrollo de los pueblos de la Amazonía’, y denunciamos las realidades similares que se viven en otros países de América Latina. Es un crimen seguir explotando en forma indiscriminada el medio ambiente que es fuente de vida de la humanidad. Animamos a todos a permanecer atentos y vigilantes en la fe que profesamos y en la defensa de la vida y derechos de los pueblos, frecuentemente amenazados”, y termina con una invocación a “María de Guadalupe, Madre y compañera de los pueblos indígenas y originarios en el caminar con el Evangelio”.+