martes, 29 de julio de 2008

Dios o el dinero (la mamona)

Texto

Principio: Nadie puede servir a dos señores
Explicación – Pues odiará a uno y amará al otro.
– O se apegará a uno y despreciará a otro.
Aplicación No podéis servir a Dios y a la mamona!

(Mt 6, 24; cf. Lc 16, 13).

El texto ha sido formulado con gran cuidado, de un modo solemne, con principio general, explicación y aplicación. El punto de partida es claro y puede precisarse desde paralelos judíos: existen realidades (¡señores!) que nos marcan y llenan de tal forma que no pueden compartirse; por definición, el más valioso, aquel a quien la tradición llama «único», en clave de monoteísmo radical, es Dios (Dt 6, 4; cf. Lc 10, 42). Pues bien, lo opuesto a Dios, aquello que destruye su unidad de gracia y nos conduce al «pluralismo» violento y al enfrentamiento, en línea de «ley», es el dinero absolutizado o mamona, que puede interpretarse como capital objetivado y pecado original, principio y expresión de todos los sistemas que esclavizan al hombre y le condenan a la lucha mutua y a la muerte.

El pecado, la mamona

Quiero explicar el pecado de la mamona desde el conjunto del Antiguo Testamento, partiendo del Génesis y culminando en el libro de la Sabiduría. Ofrezco un esquema de tipo teológico, tomado de mi libro Dios es Palabra (Sal Terrae, Santander 2005)

1. Lo contrario a Dios no es ya el deseo subjetivo, sino una estructura objetiva construida y absolutizada por los hombres: la mamona (el capital, en su forma opresora). Lo malo no es el mundo; lo contrario a Dios no son las cosas de la creación finita como podría suponer un dualismo gnóstico, que condena la materia, el sexo... En su Crítica de la Razón Práctica, al afirmar que lo único bueno es una buena voluntad, Kant está suponiendo que lo único malo es una mala voluntad, entendida en línea subjetiva. Pues bien, superando ese nivel kantiano, de tipo en el fondo idealista, nuestro pasaje identifica el mal con una entidad transubjetiva, fabricada por los hombres, con una estructura objetivada, en forma de sistema de dominio económico: la mamona. En ese contexto, podemos añadir, corrigiendo a Kant, que la buena voluntad, en el nivel subjetivo o individual, no basta, sino que ella debe expresarse en un movimiento o camino de encuentro interhumano en gratuidad (lo contrario a la mamona).

2. El mal brota de la mala voluntad (de la envidia, del juicio y del deseo de dominio), pero se objetiva y concreta de tal forma, que puede recibir y ha recibido una realidad idolátrica, externa: es la mamona. El mal es algo que el hombre mismo hace (construye) para luego quedar esclavizado por ello. Esto es lo que la Biblia llama ídolo, conforme a lo indicado en Sab 13-15: representación que carece en sí misma de verdad y fuerza y que solo tiene aquella que nosotros mismos le ofrecemos. Eso significa que el mal no es creación positiva de Dios; pero tampoco es pura nada: es algo que nosotros construimos, una vez que hemos comido (hecho nuestro) el árbol del bien y del mal (del juicio). El mal es algo que nosotros hacemos con la intención de dominarlo, pero de tal forma que al fin quedamos dominados por ello. En este contexto no hacen falta Vigilantes invasores (satanes externos) como en 1 Henoc, pues la misma mamona que nosotros mismos hemos «hecho» nos invade y deshace.

3. La mamona es el ídolo englobante. Sab 13-15 presentaba muchas figuras destructoras. Mt 4 y Lc 4 han destacado tres deseos primigenios (pan, reino y milagro). Pues bien, nuestro pasaje ha concentrado aquellas figuras y estos deseos en un equivalente universal que es la mamona, la gran construcción que los hombres elevan «contra Dios» (es decir, contra la gracia), como los constructores de la Torre-Ciudad de Babel (Gen 11). Los hombres han unificado de esta forma todo aquello que realizan y que tienen: sus producciones se convierten ya en dinero, de manera que el capital puede comprarlo así y venderlo todo, apareciendo como «Dios del mundo». Al identificar a la mamona con el antidiós, nuestro pasaje ha realizado una opción hermenéutica de consecuencias incalculables: lo que en plano de pecado une a los hombres no es la razón o la pasión, no es el ateísmo o la irreligión, ni un tipo de poder abstracto; lo que a todos iguala y destruye (a nivel de compraventa) es el gran «edificio del capital», entendido como Torre de Babel en que los hombres quieren refugiarse sin lograrlo. Este es el pecado original.

4. Este es un ídolo engañoso que suele camuflarse, oculto en ropajes de piedad, libertad o sacralismo. Los hombres siguen entregándose a sus cultos de tipo social o religioso, pensando que es allí donde se expresa la verdad de su existencia. De esa forma van al templo, para encontrar allí a su Dios. Pero el evangelio sabe que el mismo templo de Jerusalén está «hecho por manos humanas» (ceiropoi,ton: Mc 14, 58) y vinculado por tanto al dinero (cf. Mc 11, 15-19), como una construcción del hombre, en la línea de la torre de Babel; en ese sentido puede formar parte de la mamona, es decir, de la adoración del dinero, pues «allí donde está tu tesoro está tu corazón» (cf. Mt 6, 21). Griegos y romanos adoraban a sus dioses. Filósofos y sabios posteriores han seguido trazando sus discursos conceptuales para defender su propia forma de existencia. Pues bien, al fondo de esos dioses y de esos discursos, de tipo moralizante e incluso piadoso, se ha escondido normalmente el «cuerpo» de una adoración económica, un tipo de culto concreto a la mamona como ha sucedido en el templo de Jerusalén.

5. El descubrimiento del carácter antidivino de la mamona tiene rasgos de revelación. No se logra con discursos conceptuales o teorías cósmicas que siguen inscritas en un lenguajes de «talión», que es en el fondo una expresión de la mamona (equivalencia racional o monetaria). Solo se descubre el carácter antidivino de la mamona allí donde ha venido a revelarse el verdadero Dios como poder de gratuidad y principio de amor que fundamenta de manera amorosa la existencia de los hombres. Eso ha podido hacerlo Jesús, cuando descubre aquello que se opone al mesianismo de la gracia y cuando lucha contra el diablo, que en el fondo es el deseo posesivo (aquello que posee a las personas, impidiendo que ellas sean libres); eso lo ha hecho Jesús cuando descubre y muestra con su vida que lo contrario a Dios es la mamona. En ese contexto podemos decir que Satán (el enemigo de Dios) es la mamona, el deseo de seguridad que se expresa de forma impositiva. Este es el Satán del pecado original que descubriremos en el próximo capítulo, cuando hablemos también de la muerte de Jesús como pecado original.

6. La mamona es un dios fuerte, un dios que nos hace capaces de construir muchas cosas, en clave de juicio, como ya hemos visto al comentar el tema de la Torre de Babel (Gen 11). Los bienes de la mamona determinan esta vida: nos dan poder intenso y nos permiten ordenar, comprar o construir casi todas las cosas. Lo que Jesús dijo en su tiempo resulta mucho más claro en el nuestro, pues el capitalismo de occidente ha racionalizado la economía, convirtiéndola en principio y motor de las relaciones sociales y de esa forma ha creado la industria, ha producido muchos bienes y, en algún sentido, ha conquistado todo el mundo. Pues bien, esa mamona del gran capitalismo, que está vinculada al imperio militar y que domina sobre el conjunto de los hombres, es en el fondo el antidiós, como sabe el Apocalipsis, cuando la interpreta como Gran Prostituta y diosa de este mundo (Ap 17-18): un ídolo al que todos podemos acabar vendiendo lo que somos, quedando cautivados por su fuerza. Lo contrario a Dios no es el dinero en sí, como medio para realizar intercambios económicos, sino el dinero convertido en capital, bien absoluto.

7. Nuestro texto ha vinculado revelación de Dios y mamona. Ambos se asemejan y asemejándose se oponen. Dios es creador, es Vida que se regala, la mamona, en cambio, ha sido creada por los hombres (y se aprovecha de ellos, les devora, como en Dragón de Ap 12). Dios nos hace libres, para que podamos realizamos de manera autónoma. La mamona, en cambio, nos posee (como el diablo) y nos convierte en siervos al introducimos dentro de un esquema de mérito y negocio, de ganancia y juicio donde vale más el que más tiene, aunque al final todos acaban siendo esclavos del mismo sistema. Dios nos ama de manera personal y, al dirigimos su palabra de llamada, espera una respuesta. El dinero, en cambio, nos permite gozar y poseer pero al final nos esclaviza, sin dejar ya que podamos responderle, pues vive de nosotros.

8. Lo que se opone a la mamona es la gracia de Dios, el amor generoso que crea y da vida, por encima de toda ley, más allá de todo mérito. Por eso, el conocimiento de Dios está vinculado a la experiencia de la gratuidad, como suponía ya Sab (cf. 1, 1-2) y como desarrolla Pablo en Rom 1-3. Se ha dicho desde antiguo que a Dios le conocemos más por aquello que no es que por lo que es (teología negativa). Pues bien, ahora que conocemos a su contrario (mamona), podemos conocerle mejor: Dios es aquello (aquel) que se opone como gracia creadora y principio de vida al egoísmo del dinero. A partir de aquí debemos precisar el monoteísmo israelita: «Escucha, Israel, Yahvé nuestro Dios es un Dios único; amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón...» (Dt 6, 45; cf. Mc 12, 29-30). Esa palabra sigue siendo valiosa, pero al fin resulta insuficiente, pues sólo superando la sacralización económica, destructora de los hombres, podemos definir la unidad original y creadora de Dios.

9. Lo opuesto a Dios es la unificación económica en clave de mamona, el capital absolutizado. En línea de mamona, el mundo acabaría convirtiéndose en un puro mercado, con una moneda que todo lo compra y lo vende, de manera que todos se miden (se igualan o distinguen) por ella y de esa forma se negocian, en un tipo de inmenso proceso donde el «juez» (quien dicta la sentencia de lo bueno y lo malo) es el mismo dinero. Esto significa que los hombres acaban siendo esclavos de un instrumento de cambio (de juicio comercial) que ellos mismos han creado. Cesa el valor de la persona, pues ella se compre y vende, como se compra el trabajo. Se pierde así la gracia de la vida y todo resulta al fin equivalente porque todo se mide y negocia, nada se regala. Este es el talión final: ojo por ojo, dinero por dinero; los hombres se valoran y definen y ajustan su sentido en un nivel de competencia o negocio que termina siempre en muerte.

10. El conocimiento de Dios se expresa en el despliegue de la vida como gracia compartida, en contra del dinero. Por eso, si queremos conocerle no podemos refugiamos en un nivel interno para interpretarlo en clave de emoción o sentimiento. Tampoco le podemos definir por las ideas. Conocer a Dios implica descubrir y potenciar un tipo de existencia que es contraria a los modelos que se imponen y extienden por dinero (capital), en un mundo donde sólo se valoran las empresas productivas (obras) y al final todo se adquiere y rechaza en el mercado. Frente al desvalor universal de la mamona (forjada en clave de juicio y compraventa) ha de expresarse ahora la apertura universal de Dios que es gracia y que se expresa como unión gratuita entre los hombres. Dios se define (se revela) por lo tanto como fuente de diálogo, como amor y gracia para todas las personas. Pasan a segundo plano (y a veces desaparecen) otros principios de vinculación social fundados en tradiciones populares o identidades de grupo. Lo que de verdad vincula a los humanos por Jesús es lo contrario a la mamona: la gracia que les hace libres y les capacita para unirse en gesto de amor abierto a todos (en la línea de 1 Cor 13).

11. Conocer a Dios es vivir y crear en actitud de gracia. Contra la mamona, que es anti-gracia (ley que regula por fuerza lo que existe), Dios viene a presentarse como Vida que se regala y comparte, sin intereses ni egoísmo, haciendo que exista vida humana. Los poderes del mundo (pan y circo, afán de placer y deseo de poder...) acaban por centrarse en la mamona que así aparece como esencia y verdad (¡mentira!) de todos ellos, como fuerza capaz de construir torres de Babel, inmensos edificios de seguridad, según sistema. Pues bien, a diferencia de la mamona, Dios es Aquel que crea gratuitamente vida, Aquel que no se compra ni se venda (no es dinero), siendo, sin embargo, el principio y fuente de todo lo que existe. Dios es creatividad, gozo de dar, dejando en libertad y acompañando en amor a lo creado. Así se muestra en Jesús. Por eso se define como lo contrario a la mamona.

12. La mamona no crea, sino que regula las cosas que ya existen por la fuerza, con envidia: cada uno quiere lo que tiene el otro, en mercado que excita los deseos para aumentar la producción y viceversa, de tal forma que nadie logrará jamás saciarse. Lógicamente, la mamona «fabrica» pobres: suscita la desigualdad entre los hombres, en proceso de competencia que lleva al enfrentamiento y a la opresión de los perdedores. Más aún, el mismo sistema de la mamona acaba convirtiendo a todos en pobres, pues les hace esclavos del proceso económico de producción y distribución de bienes. Pues bien, en contra de eso, Dios se define como amigo de los pobres: se muestra como gracia, gozándose en dar precisamente a los que menos tienen, en proceso de generosidad gratuita.

Desde ese fondo, superando el nivel del juicio y la mamona, afirmamos que Dios es gracia, para destacar, al mismo tiempo, que el hombre verdadero es también gracia. Esta es la única definición antropológica que tiene sentido después de todo lo indicado. El sistema del juicio económico o social nos sigue esclavizando. No podemos volver a la simple evolución de la vida, de la que procedemos, pues en ella se han impuesto por fuerza los más hábiles o fuertes, dejando morir o matando a los menos capaces. En ese plano de evolución nada se crea, nada se destruye, sino que todo se transforma..., pero a favor de los triunfadores, en camino que lleva a la muerte, como ya sabía Gen 2-3. Pues bien, en contra de la visión en que aparece dominado por la mamona (=poseído por lo diabólico), afirmamos que el hombre verdadero es gracia; nace por regalo de amor (no por negocio) y sólo regalando su vida puede realizarse humanamente. Esta es su identidad, esta es su fuerza, por encima de las diferencias que, en otro plano, pueden separar a judíos y cristianos, pero que aquí resultan marginales.

Pikaza Xavier,

Dios es palabra. Teodicea cristiana, Sal Terrae, Santander 2005,

jueves, 17 de julio de 2008

Cursos biblicos 2008

SOCIEDAD BÍBLICA CATÓLICA INTERNACIONAL
- SOBICAIN -

BUSCANDO A JESÚS

Un estudio sobre la realidad histórica de Jesús
¿Qué valor tienen los evangelios apócrifos para conocer a Jesús?
¿Qué podemos saber sobre su familia, si tenía hermanos o estaba casado?

Días: martes desde el 12 de agosto hasta el 16 de septiembre
Horario: de 18,45 a 20,15 hrs
Lugar: Riobamba 230, Ciudad de Buenos Aires (a 2 cuadras de Callao y Corrientes)
Informes e inscripción: tel 5555-2447/8 de 13 a 18 hrs
sobicain@san-pablo.com.ar www.san-pablo.com.ar/sobicain


CENTRO BÍBLICO NUESTRA SEÑORA DE SIÓN

LAS MUJERES DEL NUEVO TESTAMENTO

Días: lunes desde el 11 de agosto hasta el 24 de noviembre
Horario: de 18 a 19,15 hrs
Lugar: Directorio 440 (y José María Moreno), Ciudad de Bs.As.
Informes e inscripción: tel 4923-2548 los lunes de 16 a 20,30 hrs
informes@sion.org.ar www.sion.org.ar


SEMINARIO CATEQUÍSTICO
SANTA MAGDALENA SOFÍA BARAT

ENFERMEDADES, SANACIÓN, MILAGROS

Una lectura de los milagros de Jesús.
Consideraciones sobre la enfermedad y los poseídos en el contexto histórico de Jesús.
¿Ocurren esos milagros hoy?

Días: martes desde el 7 de octubre hasta el 25 de noviembre
Horario: de 20,30 a 22 hrs
Lugar: Av. San Martín 6832 (y Mosconi, a 5 cuadras de Gral.Paz)
Informes e inscripción: tel 1545794216
smsbarat@yahoo.com.ar www.smsbarat.tk

martes, 8 de julio de 2008

Jesús, el hombre libre



La libertad es la experiencia esencial de la vida humana. El tema de la libertad es fundamental para entender el Evangelio, porque el mensaje de Jesús es un mensaje liberador (Jn.8,31-32.36).

Entonces ¿Qué se entiende por libertad? Para muchos es libre el que puede hacer lo que quiere. Pero muchas veces quien cree hacer lo que quiere no es libre, es esclavo. Ej.: El alcohólico es esclavo de la bebida. Hay muchos que desconfían de la libertad porque piensan que es el origen de todos los males, y prefieren la represión y el control porque piensan que es la garantía del bien. Pero, ¿qué es la libertad?…

La libertad tiene dos aspectos: el externo (libertad de, ausencia de coacción externa, hacer lo que quiero) y el interno (libertad para, ausencia de ataduras dentro de la persona, libertad interior, disponibilidad)

La libertad es la condición indispensable para la realización del hombre. Cuando más libre es alguien para los otros y para Dios, más se convierte en persona. El hombre se realiza en la medida que es el mismo, y no lo que los otros quieren hacer de el.

La experiencia nos enseña que son muchos los condicionamientos que nos dominan, somos el resultado del sistema y no de nosotros mismos. En nuestra cultura el amor es muchas veces sometimiento a personas o a instituciones. La obra maestra del poder consiste en hacerse amar. Así la sumisión parece el valor fundamental de la vida, y la libertad se vuelve sospechosa. Algo similar pasaba en tiempos de Jesús donde la Ley era el valor fundamental y no la libertad.

Jesús apostó por la libertad, un acto de suprema valentía religiosa y social, que le implicó jugarse la vida. Se opuso a toda forma de opresión y sometimiento del hombre y la mujer (Mc. 3,1-6).

Jesús se mostró libre ante la Ley (Mc. 2,23-28), ante la familia (Mc. 3,31-35), ante el templo (Jn. 4,21-24), ante las costumbres de su tiempo (Lc.7,36-50). Incluso ante la muerte que se acercaba, Jesús la enfrentó libremente (Jn.10,17-19). Jesús murió abandonado de todos, y sintió el abandono del mismo Dios (Mt. 27,46). Murió sin la recompensa del consuelo. Su libertad fue total.

Jesús fue un hombre soberanamente libre. Su libertad resultó intolerable para los hombres de su tiempo.

Pero la libertad de Jesús no fue libertinaje. Su libertad fue la negación del libertinaje. Jesús no buscó su propio interés (Mt.4,1-11 / Mt.27,38-43), su comodidad o la satisfacción de su propio egoísmo. La libertad le costó la vida a Jesús (Mc.10,45).

El ejemplo de Jesús nos dice que la lucha por la libertad es la tarea central de la vida, porque donde hay disponibilidad para servir. Luchar por la libertad externa e interna es la tarea central de la vida que permite realizarse verdaderamente al hombre (Lc.22,42)

La libertad de Jesús es la denuncia contra nuestro egoísmo. El hombre se encadena constantemente a personas, situaciones y cosas mediante la fuerza de vida y atracción de sus dinamismos más profundos, sus miedos y sus deseos. El hombre se encierra en su necesidad y pierde la capacidad de amar.

Los vicios, la comodidad, el orgullo, el instinto de poder, la soberbia son algunas de las cadenas (Jn.8,34-35). Pero también los individuos pueden perder su libertad cuando se encadenan a instituciones, partidos políticos, club de fútbol, instituciones religiosas, normativas o tradiciones.

¿Cómo las instituciones nobles nos pueden esclavizar? Hay que recordar que como las personas, las instituciones pueden enfermarse. Por ejemplo: una fundación creada para ayudar a los más pobres, que con el paso del tiempo gasta más en mantener a sus empleados y sus bienes que en asistir a los pobres esta enferma. Si un sujeto se identifica acriticamente con una institución, se hace solidario de sus fines y de sus patologías. Y el individuo pierde su libertad.

En una institución religiosa el problema es más difícil de resolver, porque se identifica a la institución con la voluntad de Dios. El sujeto pierde su discernimiento, su disponibilidad y su libertad. El amor se confunde con sometimiento y la libertad es el peor enemigo. El sujeto tiene buena voluntad, pero la perversión objetiva no puede ser peor.

Jesús se enfrentó a la institución religiosa de su tiempo, la criticó duramente, quebrantó sus normas, se opuso a sus dirigentes, enseño cosas que resultaban provocativas y escandalosas. Jesús comprendió que las instituciones pueden transformarse en un fin en si mismos, proponiendo sus propios intereses y no la voluntad de Dios.

Jesús se situó libremente frente al sistema social de su tiempo: la familia, el dinero, los ricos, los marginados, los gobernantes.

La tarea central de la vida es la lucha por la libertad, donde el hombre se juega su destino y su identidad. Jesús fue plenamente libre y por eso fue plenamente hombre. (Mt.23,1-36 / Mt.21,12-13)

Taller de Lectura orante de la Biblia

Lectionautas

10 al 12 de Agosto

Región Noreste en Posadas – Misiones.

24 al 26 de Agosto

Región Pampeana/Platense Luján – Prov. de Buenos Aires.

14 al 16 de Septiembre

Región Patagonia en General Roca – Neuquén-.

28 al 30 de Septiembre

Región Patagonia en Rawson – Chubut-.

2 al4 de Noviembre

Región Litoral en Gualeguaychú – Entre Ríos-.

Luis Alberto Balmaceda

Director Ejecutivo

Proyecto Lectionautas en Argentina

lectio@pastoraldejuventud.org.ar

www.lectionautas.com

martes, 1 de julio de 2008

La propuesta religiosa de Jesús



Como todo judío piadoso, Jesús tenía la costumbre de asistir al Templo, por lo menos algunas veces, en ocasión de las fiestas de peregrinación (Lc 2,41). Lc 2,41-50 relata una de las subidas de Jesús con su familia a Jerusalén, cuando tenía 12 años. Mateo, Marcos y Lucas también narran la subida al Templo en su última Pascua (Mt 20,17-18; Mc 10,32-33; Lc 9,51-53). En Juan, hay referencias a cuatro subidas de Jesús al Templo (Jn 2,13-22; 5,1; 10,22; 12,1.12-13).

Pero Jesús nunca dará al Templo la misma importancia que el judaísmo oficial. Prefirió la casa en lugar del Templo. En lugar del altar, eligió la mesa; en vez del sacerdocio, optó por la familia y la comunidad.

Jesús tomo una clara posición ante el significado que el Templo tenia en la vida del pueblo. No permanece neutro. Será su actitud profética ante este centro religioso, político y económico, la principal razón por la que el Sanedrín decide su muerte.

Jesús percibió que el Templo había sido transformado en idolatría. La mayoría de las elites ya no practicaba el verdadero culto al Dios de la vida. Sin embargo; lo que regulaba todo el funcionamiento del Templo eran sus intereses económicos. EI culto del Templo giraba en torno al comercio. Por eso Jesús dice: "Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amara a otro, o bien se interesara por el primero y despreciara al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero." (Lc 16,13; Mt 6,24). Servir al Dinero y a Dios es incompatible. Uno genera egoísmo, acumulación y muerte. EI otro es la fuente del amor, del compartir y de la vida. Jesús denuncia la peor de las formas de idolatría, que es colocar al Dios de la vida al servicio de la opresión económica y política. Jesús tenia claro que “la avaricia es la raíz de todos los males" (1Tm 6,10).

Por eso, denuncia al Templo como institución que no produce frutos de vida para su pueblo, igual que la higuera estéril (Mc 11,12-14).

Desenmascara ese sistema, proponiendo eliminar la idolatría del templo. Solo entonces sería posible el verdadero culto a Dios en el santuario. Podemos leer la embestida de Jesús contra el comercio del Templo en Mc 11,15-19; Mt 21,12-17; Lc 19,45-48 y Jn 2,13-22.

Según Mateo, Marcos y Lucas, este gesto profético de Jesús había sucedido en su última subida a Jerusalén. En cambio, Juan parece acercarse mas a los hechos históricos al colocar este incidente del Templo en el inicio de la vida publica de Jesús. EI incidente puede haber sucedido aproximadamente un año antes de su prisión. Esta actitud puede haberlo hecho mas conocido y haber provocado preocupaciones en las autoridades.

Habría sido un acto fuertemente reflexionado por el movimiento de Jesús. Seria arriesgado tomar tal actitud en un Templo con semejante seguridad. EI hecho que nadie arrestara a Jesús en aquel momento es señal de que había más gente involucrada. Según Marcos, en el día anterior al acontecimiento, Jesús estuvo en el Templo: "Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo, y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce para Betania" (Mc 11,11).

Seguramente después de episodios como este, Jesús habría tenido que vivir en la clandestinidad. Las autoridades estaban decididas a eliminarlo. Llego, inclusive, a salir de Galilea, yendo hacia la Decapolis, la región de Tiro y Sidon, y luego hacia Cesarea de Filipo (Mc 7,24.31; 8,22.27). En las proximidades de esta ultima ciudad, evaluó su practica misionera (Mc 8,27-31). Decide cambiar de estrategia, preparando a su grupo para el camino de la cruz (Mc 8,31). Y el grupo tuvo dificultades para entender el nuevo momento. Es lo que se deja percibir en las palabras de Pedro (Mc 8,32-33). En esta clave, podemos leer las siguientes citas: Jn 7,1; 8,59; 10,39; 11,54; 12,36; Mc 9,30. Cuando iba al Templo, tomaba ciertas precauciones, como par ejemplo, dormir fuera de Jerusalén (Mc 11,11; 14,3).

Jesús no espera un Templo totalmente purificado de la idolatría para vivenciar verdadera religión. Sin perder tiempo, comienza a actuar: relativiza el santuario y todo lo que en el se realizaba. Veamos, par ejemplo, la postura de Jesús en relación con los sacrificios. En Mc 12,28-34 (Mt 22,34-40; Lc 10,25-28), podemos ver como Jesús destaca el mandamiento del amor por encima de los sacrificios (v. 32-33), siguiendo la línea de los grandes profetas (1 S 15,22; Os 6,6; Am 5,21-24). En Mt 9,13 y 12,7, el texto de Oseas aparece en boca de Jesús.

Es preciso tener presente que, en la perspectiva de la teología de la retribución, muchos de los sacrificios ofrecidos perseguían el perdón de Dios. A través de los ritos, los sacerdotes aparecen como intermediarios de la divinidad, imposibilitando una relación directa. Es así que solo se conseguía el perdón, comprando el animal para el sacrificio en Jerusalén; a esto debemos sumarle, los gastos ocasionados par el viaje y la manutención. Una vez más, como en el tiempo del profeta Oseas (Os 4,8), los sacerdotes del Templo transformaron la reconciliación con Dios en fuente de exploración económica.

Jesús, a diferencia de los sacerdotes, no concuerda con la doctrina de la retribución (Jn 9,1-3; Lc 13,1-5). Ofrece gratuitamente el perdón a los pobres y marginados, desde la periferia, lejos del Templo y sin la intervención de los sacerdotes, intermediarios oficiales (Mc 2,1-12.15-17; Lc 7,47-50). En el perdón manifestaba a un Dios que recibía sin prejuicios. Liberaba las conciencias del peso de la culpa impuesta par el sistema del Templo. Como veremos, otra forma de liberación fueron las curaciones. Jesús insiste también en la importancia del perdón fraterno, como camino para recibir el perdón de Dios (Mc 11,25; Lc 6,27-38; 11,4; 15,4-10; 17,4). Inaugura una nueva relación entre las criaturas y su creador. En este sentido, se vacían de contenido los sacrificios Y el mismo Templo.

Así como Job se rebelo contra la teología oficial del Templo defendida por Esdras y Nehemias, Jesús procura (Mc 15,38) rescatar la religión de la gratuidad; que revela la compasión de Dios, colocando la vida par encima de cualquier otra institución o ley. Esta denuncia va hasta las raíces del sistema. No se queda en la superficie.

Jesús no da mucha importancia al pago de los impuestos del Templo (Mt 17,24-27). Critica a quienes se desentienden de sus mayores con el pretexto de hacer ofrendas al Templo (Mc 7,9-13; Mt 15,3-6).

Finalmente, recordemos el anuncio profético de la destrucción del Templo, alineándose así a antiguos profetas (Mc 13,2; 14,58; 15,29).

Con estos aspectos de su práctica, Jesús libera la imagen de un Dios aprisionado en el Templo por la religión oficial, rompiendo de arriba abaja el velo que impedía el acceso directo a Dios (Mc 15,38; Mt 27,51). Desenmascara a la institución más poderosa en Jerusalén, el Templo. Deja al descubierto todo el sistema que estaba estructurado a su alrededor: el Sanedrín y el ejercicio de la justicia; la religión con sus sacerdotes y ritos; el comercio. Jesús propone transformar la religión en gratuidad eliminando la idolatría del dinero. En esta perspectiva, el Templo pasa a ser una casa de oración para todos los pueblos y deja de ser un centro de explotación económica e ideológica. Se establece una nueva relación con lo sagrado. Todas las criaturas son hijas e hijos de Dios. Como hijos e hijas, pueden establecer un nuevo vinculo con su creador y llamarlo "papa querida" (Abba, Mc 14,36), como Jesús lo hacia.

Para las comunidades de Mateo y de Juan, Jesús es el nuevo Templo de Dios en media de ellos y ellas (Mt 26,61; Jn 2,19-22). Es más, la comunidad reunida es Templo de Dios (Mt 18,20) Y Jesús esta presente en las personas mas necesitadas (Mt 25,31-46).

¿Que papel cumplen nuestras iglesias en los días de hoy? ¿Hasta que punto se inclinan ante la tentación de la idolatría? ¿En que medida promueven el verdadero culto a la Fuente de la Vida? ¿Cómo vivimos la relación con el Dios con nosotros, presente en la vida, en las personas, especialmente en las que mas precisan de alguien que se haga próximo (Lc 10,36-37)?

Cursos biblicos 2008


martes, 24 de junio de 2008

La propuesta política de Jesús


En cuanto a las relaciones de poder, la propuesta de Jesús es muy distinta de aquella sostenida y ejercida tanto par el emperador como por sus representantes en Palestina.

Jesús trabaja en equipo (Mc 1,16-20). Promueve un poder participativo, compartido, de manera que cada persona desarrolle su condición de ciudadano y ciudadana. Es un poder ejercido en comunidad (Mt 18,15-20) y supone organización, de la misma forma que hizo Moisés en la época de la formación de Israel. Comparemos Ex 18,21 con Mc 6,39-40.

A quien se acerca a su grupo, Jesús propone un poder que se hace servicio, capaz de entregar hasta la propia vida par el pueblo (Mc 8,34-38; 10,43-45).

No quiere un poder que destaque a algunos, como anhelaban Santiago y Juan (Mc 10,36-41). Tampoco un poder que cree privilegios para unos en detrimento de otros, tal como Pedro desea en la escena del lavatorio de los pies (Jn 13,1-17).

Y para quien quiere ser mas poderoso, Jesús muestra a un niño, símbolo de todos los pequeños, como modelo de poder, un poder sin ambiciones, transparente y autentico (Mc 9,33-38). Además, Jesús presenta a esclavos y mujeres como paradigmas de poder. En una sociedad esclavista y patriarcal, el servicio de lavar los pies a los señores o a los maridos, correspondía a los esclavos y a las mujeres (In 13,1-17). Como veremos, Jesús tiene una propuesta nueva.

Es preciso recordar también el proyecto del "Reino de Dios" anunciado por Jesús de Nazaret (Mc 1,15; Mt 4,17). En los evangelios de Marcos y Mateo, el anuncio del Reino es su primera predicación en público. Por eso asume un significado particular. Las primeras comunidades cristianas dieron una gran importancia a esta propuesta de Jesús. EI vino a inaugurar el poder del verdadero y único rey, hacienda memoria de la época de las tribus en el antiguo Israel, en el cual ningún rey humano podía dominar (Jc 8,22-23). Solamente YHWH es el legítimo rey del mundo, gobernándolo con justicia y juzgando a las naciones con equidad (Sal 9,9; 96,13). Coherente con esta propuesta, Jesús inaugura nuevas relaciones entre las personas. La elección de los 12 entre los apóstoles, evoca a las 12 tribus de la sociedad igualitaria.

EI pasaje conocido como la entrada triunfal en Jerusalén (Mc 11,1-11), nos enseña que el Mesías liberador no viene montado en caballo. En aquel momento, el caballo era el símbolo del ejército poderoso de Roma. Los ramos, en vez de espadas, señalan un poder fundado en la paz. Tampoco viene sentado sobre una mula, acción propia de los reyes (1 R 1,33.38); viene montado en un burro, como hacían los pobres (Za 9,9-10). Su poder no tiene como base la fuerza militar, ni el poder de los reinos de este mundo. Es el poder popular, el poder-servicio, el poder de los pobres.

Finalmente, al recordar la parábola del Buen Pastor, se esta hacienda una crítica a los malos pastores, como eran llamados los gobernantes. La comunidad de Juan presenta a Jesús como el verdadero pastor que gobierna con justicia, de manera que todos tengan vida digna. Comparemos Ez 34 con Jn 10,1-18 y después recemos el Sal 23.

"DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO"

CURSO BREVE DE PROFUNDIZACIÓN


Rabino Arieh Sztokman


Los días Miércoles,

del 2 de Julio al 6 de Agosto

De 10 a 12 hs.

En nuestra sede

Curso arancelado. INFORMES:

SOCIEDAD BÍBLICA CATÓLICA INTERNACIONAL

Riobamba 230, C1025ABF Buenos Aires

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viernes, 20 de junio de 2008

La propuesta económica de Jesús


Frente a un sistema que acumulaba tesoros sobre tesoros (Mt 6,19-21; Lc 12,13-32), Jesús tiene otra propuesta para distribuir los bienes. El criterio es la necesidad cotidiana de cada persona (Mt 6,11; 20,1-16).

Su proyecto es el don del compartir. Lo podemos percibir en su manera de compartir el pan y los peces. Los cuatro evangelios relatan la preocupación de Jesús con el tema del hambre de su pueblo y la distribución de la comida (Mt 14,13-21; Mc 6,30-44; Lc 9,10-17; Jn 6,1-13). Tan central parece ser este gesto en las acciones de Jesús, que dos de los cuatro evangelios narran una segunda multiplicación de los panes (Mt 15,32-39; Mc 8,1-10). Es, según los evangelios, la señal más importante realizada por Jesús.

En la primera, queda claro que no es el dinero lo que resolverá la cuestión. Esta es la solución presentada por los discípulos (Mc 6,36-37). Para Jesús, en cambio, la cuestión pasa por la organización y el compartir. Ellos tenían cinco panes y dos peces. Ya sabemos que los números en la Biblia son simbólicos. La cantidad de canastos que se reparten (siete), es el numero de la perfección, de la totalidad. El problema, por lo tanto, no era la falta de comida, sino su justa distribución ¿Como se llega al gesto de compartir lo que se tiene? Primero, organizándose (Mc 6,40). Como fruto de la organización, se realiza el compartir. ¿Cuantos canastos de comida sobraron? Doce. Numero que simboliza a las doce tribus de don de desciende todo el pueblo de Israel. Esto indica que el proyecto de Dios es que nunca falte el pan en las mesas del pueblo de Israel.

En la segunda multiplicación muchos elementos se repiten. Encontramos también algunas diferencias; por ejemplo, en vez de doce, sobran siete canastos (Mc 8,8). Consideremos que, en la simbología numérica, el siete vale más que el doce. Abarca a todos los pueblos y no solamente Israel. También el numero de las personas que comieron (Mc 8,9) sugiere universalismo. EI sueño de Jesús es que, también en las mesas de los demás pueblos, jamás falte el pan. Como podemos ver, el milagro no es magia, sino compartir, fruto de la organización.

La lucha contra el hambre es tan central en su proyecto, que Jesús incluye la cuestión del pan en la oración que nos enseño. En ella, resume su Evangelio (Mt 6,11; Lc 11,3). En este sentido, no es simple coincidencia que, en la última noche, la cena pascual quedase como señal de su presencia entre nosotros para siempre. Cena que celebra la libertad, la unión del pueblo, y su comunión con Dios. Cena donde se comparte el pan y el vino. En ese pan y vino repartidos, Jesús se hace presente como Emmanuel, Dios con nosotros. Participar de esta cena es comprometerse con Jesús y su proyecto.

Frente a la riqueza que excluye, Jesús propone comunión y solidaridad con los más pobres. Propone el gesto concreto de misericordia (Lc 12,33; Mt 6,1-4), generosidad en los préstamos (Lc 6,35), ayuda a quien pasa hambre, o sed, o esta sin techo, a quien no tiene con que vestirse (Mt 25,31-36). También propone invitar a comer (Lc 14,12-14), y compartir los bienes (Mt 19,16-22; Lc 19,1-10).

En lugar del enriquecimiento individual, propone bienestar colectivo (Jn10,10). Y en lugar del consumismo y el desperdicio, sugiere una vida moderada (Mc 6,43; 8,8).

En cuanto a las relaciones de trabajo, Jesús tiene una propuesta donde no cabe la esclavitud. En su proyecto, no hay esclavos sino amigos (In 15,14-15), pues todas las personas son libres como hijos e hijas del mismo Padre (Jn 8,33-36; Ga 5,1.13).

jueves, 19 de junio de 2008

Bajate el documento de trabajo:

SÍNODO DE LOS OBISPOS -XII ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA

LA PALABRA DE DIOS
EN LA VIDA Y EN LA MISIÓN
DE
LA IGLESIA

INSTRUMENTUM LABORIS


http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20080511_instrlabor-xii-assembly_sp.html



miércoles, 11 de junio de 2008

Sentarnos a la misma mesa


El Evangelio del domingo pasado (Mt.9,9-13) nos presentó a Jesús sentado a la mesa con cobradores de impuestos y gente de mala reputación. El ejemplo de Jesús debe conmovernos y ayudarnos a descubrir cual es el camino para destrabar el conflicto entre el gobierno y el campo, y cualquier otro conflicto: sentarse a la misma mesa para dialogar, para caminar juntos, para lograr la reconciliación.


Jesús se anima a sentarse en la mesa


Comer con pecadores, recaudadores de impuestos, personas marginadas es una de las características principales de la vida y de la misión de Jesús. Los evangelios nos narran los detalles: Mt.9,9-13 / Lc.5,27-39 / Lc.19, 1-10.

Jesús también se sentó a la mesa de los fariseos, con quienes tenía duros enfrentamientos. En la casa de Simón, el fariseo (Lc, 7-36-50) Jesús le muestra el camino del perdón. En la casa de otro fariseo (Lc. 11,37-54) enseña el valor de compartir con los pobres por encima de los ritos religiosos.

En casa de otro fariseo Jesús sana a un hombre mostrando que la dignidad humana esta por encima de cualquier norma y costumbre. En esa misma reunión Jesús enseñó que en el Reino de Dios se sentaran a la mesa los más pobres, lo que más sufren, los más abandonados (Lc.14,1-24)

Por sentarse a la mesa con esta gente a Jesús lo tratan de borracho, glotón, amigo de pecadores (Lc.15,1-2 / Lc.7,34). A Jesús no le importa les que dirán, es una persona madura. Solo le interesa buscar la comunión, el dialogo, la verdad, la reconciliación, la justicia social… que se transformen en mejores personas, que entren en la lógica del Reino de Dios.


La Iglesia comunidad de pecadores que comparten la mesa con Jesús


Jesús quiso que su vida y su muerte se resumieran en una mesa compartida, por eso celebró la ultima cena con sus discípulos (Lc.22,14-38)

Participar cada domingo en la Misa es para los católicos el signo de identidad y de comunión con Jesús más importante que podemos vivir. Y la Misa es la reunión de los cristianos pecadores que comparten la mesa con Jesús. Cada domingo recordamos que somos pecadores recibidos por Jesús en su mesa para experimentar el amor de Dios y vivir como hermanos.

Sentados en la misma mesa de la Eucaristía tratamos de dialogar con Dios y entre nosotros, de vivir la reconciliación y la solidaridad.

Como cristianos no podemos rehusar el desafío de sentarnos a la misma mesa para resolver nuestros conflictos familiares, sociales, políticos, económicos y religiosos.


Sentarse a la mesa para dialogar y compartir.


En esta etapa de la historia urge que nos sentemos a la misma mesa los distintos sectores que conforman nuestra Nación. Todos debemos estar invitados y sentirnos responsables de participar.

Con nuestras diferencias, con nuestras virtudes y defectos, debemos vencer la peligrosa tentación de creer que alguno debe ser excluido de la mesa. Todos debemos encontrarnos sentados en la mesa del diálogo respetuoso y sincero, de la búsqueda de la justicia social y del compromiso por construir un proyecto de país donde nadie sufra la terrible marginación causada por la injusta distribución de la riqueza, o marginación causada por la soberbia que excluye a causa de las ideas políticas o religiosas.

Los argentinos necesitamos sentarnos a la misma mesa para proyectar nuestros sueños de patria grande. Nunca tan actual el consejo del Martín Fierro:

“Los hermamos sean unidos

esta es la ley primera

tengan unión verdadera

en cualquier tiempo que sea,

porque si los hermanos se pelean

los devoran los de ajuera”

viernes, 6 de junio de 2008

29 de Junio 2008 - 2009 : Año Paulino

"PABLO, TESTIGO Y APÓSTOL EN LOS CAMBIOS DE ÉPOCA"

Querida gente:
Reitero esta información sobre las charlas con las cuales inauguraremos el año paulino 2008-2009. Sé que disfrutarán cualquiera de las tres noches que puedan asistir. Les agradeceré que hagan circular esta información.
¡Nos vemos allí!
María Gloria Ladislao


"PABLO, TESTIGO Y APÓSTOL EN LOS CAMBIOS DE ÉPOCA"

Lunes 9 de junio: Las raíces espirituales de los orígenes
Pbro. Lic. Hugo Safa

Martes 10 de junio: Conflictos y nuevos paradigmas.
Lutero y la reforma.

Dr. Daniel Beros (Iglesia Evangélica del Río de la Plata)

Miércoles 11 de junio: El nuevo lugar de la mujer
Prof. María Gloria Ladislao

Las conferencias se realizarán a las 19 hrs.
Auditorio Colegio Champagnat, Marcelo T. de Alvear 1632, Cap.Fed.
Entrada libre y gratuita sujeta a capacidad de la sala.


Informes:
SOBICAIN -Sociedad Bíblica Católica Internacional-
Riobamba 230, Cap.Fed. Tel: 5555-2447/8
cursosbiblicos@san-pablo.com.ar www.san-pablo.com.ar/sobicain
www.sanpablohoy.com

domingo, 25 de mayo de 2008

La Eucaristía según Jesús

Primera Biblia en mien, ¡en cuatro tipos de escrituras!


TAILANDIA (LaBibliaWeb.com / SBU) — Después de veintisiete largos años de arduo trabajo por parte de traductores, revisores, tipógrafos y correctores de prueba, la Biblia completa en mien tuvo finalmente su lanzamiento en marzo.

Esta Biblia es el fruto de la colaboración entre la Overseas Missionary Fellowship (OMF) y la Sociedad Bíblica Tailandesa. Lo que la hace inusual es el hecho de que se publicara en cuatro tipos de escrituras: tailandés, lao, romano antiguo y romano nuevo.

Hay alrededor de 1.7 millones de mienhablantes en todo el mundo. Cerca de 1.3 millones viven en las regiones montañosas de Laos y el norte de Vietnam. Se calcula que hay también más de cuarenta mil mienhablantes que viven en el norte de Tailandia, muchos de los cuales huyeron de la inestabilidad sociopolítica y las dificultades económicas de Laos, Vietnam y la China.

Existe también una amplia población mienhablante en América del Norte: unos doscientos cincuenta mil, muchos de ellos cristianos. Los mien por lo general viven en pequeñas aldeas incrustadas en altas montañas rocosas y valles selváticos profundos. Llevan una vida sencilla, dedicados a la siembra, a la agricultura de corte y quema, a la cría de ganado y al tejido de coloridas prendas de vestir y adornos para la cabeza. Practican el animismo, su religión tradicional.

Desde finales de la década de los años cuarenta, OMF ha desarrollado un ministerio entre el pueblo mien de Tailandia, Laos y Vietnam, y ahora hay más de una docena de iglesias y congregaciones de habla mien en el norte de Tailandia. El ministerio de alcance se realiza principalmente en Tailandia, aunque su efecto traspasa las fronteras del país. En realidad, ya es conocido que hay más cristianos mien en Vietnam que en cualquier otro país.

El lanzamiento de la Biblia en mien se llevó a cabo el 27 de marzo, durante una conferencia en mien de tres días en el Seminario Bíblico de Chiangrai. Unos trescientos cristianos mien, más visitantes del exterior, asistieron a la alegre ceremonia en la que se apreciaron coloridas prendas de vestir y adornos de la cabeza y actuaciones con instrumentos tradicionales.

El traductor Chen Gwey Fong y Ann Burgess, coordinadora del proyecto, resaltaron en la ceremonia el hecho de que, cuando OMF comenzó su ministerio entre el pueblo mien, las únicas Biblias disponibles eran en chino o en vietnamita. Hoy la Biblia se encuentra no solo en las escrituras tai y lao para el pueblo mien que lee estas escrituras, sino también en las dos escrituras romanas que usan los mien en otros países.

CURSO BREVE DE PROFUNDIZACIÓN


"LA ESPIRITUALIDAD DEL

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN"

Profesor Lic. José Luis D´Amico

Los días Miércoles, del 4 al 25 de Junio

De 10 a 12 hs.

En nuestra sede

INFORMES

SOCIEDAD BÍBLICA CATÓLICA INTERNACIONAL

Riobamba 230, C1025ABF Buenos Aires

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CHARLA BÍBLICA


"Las mujeres en la Biblia"
Prof. María Gloria Ladislao

Miércoles 28 de mayo, de 19,30 a 21 hrs
Pquia. Nuestra Señora del Rosario
Bonpland 1983, Ciudad de Bs.As.
Entrada libre y gratuita. Llevar Biblia

domingo, 18 de mayo de 2008

Mirando con Humor el domingo de la S. Trinidad

viernes, 16 de mayo de 2008

"PABLO, TESTIGO Y APÓSTOL EN LOS CAMBIOS DE ÉPOCA"


Lunes 9 de junio: Las raíces espirituales de los orígenes
Pbro. Lic. Hugo Safa

Martes 10 de junio: Conflictos y nuevos paradigmas. Lutero y la reforma.
Dr. Daniel Beros (Iglesia Evangélica del Río de la Plata)

Miércoles 11 de junio: El nuevo lugar de la mujer
Prof. María Gloria Ladislao

Las conferencias se realizarán a las 19 hrs en el Auditorio Colegio Champagnat, Marcelo T. de Alvear 1632, Cap.Fed.
Entrada libre y gratuita sujeta a capacidad de la sala

Informes:
SOBICAIN -Sociedad Bíblica Católica Internacional-
Riobamba 230, Cap.Fed. Tel: 5555-2448
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viernes, 9 de mayo de 2008

«La Palabra de Dios: Fuente de reconciliación, justicia y paz».




Karibuni Afrika – Bienvenidos a África para la VII Asamblea Plenaria de la FEBIC

Al margen del Congreso sobre la Dei Verbum de septiembre de 2005, se reunió brevemente en Roma el Comité Ejecutivo de la Federación Bíblica Católica para discutir sobre la sede de la VII Asamblea Plenaria, que se celebrará en 2008. No faltaban motivos para que esta vez nos encontráramos en África, puesto que, tras las Asambleas Plenarias de Viena (1972), Malta (1978), Bangalore (1984), Bogotá (1990), Hongkong (1996) y Líbano (2002), África era la única región de la FEBIC en la que sus miembros no se hubieran reunido a nivel mundial. Además, la Asamblea Plenaria del Líbano había decidido, entre 2002 y 2008, una «prioridad regional para África», que dirigiera de manera especial la atención de la Federación hacia el Continente negro. Por último, desde África llegaron varios pedidos para que la Asamblea tuviera lugar allí.

En 2004, el Secretario General de la FEBIC visitó cuatro países africanos que habían sido indicados como sedes posibles en el Encuentro de los Animadores de la Pastoral Bíblica en África y Madagascar que tuvo lugar en noviembre de 2003 en Nairobi, Kenia. Hace tiempo que, para la FEBIC, la posibilidad de interaccionar con la Iglesia local se ha vuelto un criterio decisivo para la elección de la sede. Asimismo, en la elección del tema de la Asamblea Plenaria, la relación con el lugar del encuentro desempeña un papel importante.

Tra un análisis minucioso, el Comité Ejecutivo de la FEBIC se decidió por Dar es Salaam en Tanzania. Así pues, el próximo encuentro mundial de la FEBIC tendrá lugar en un país que, a pesar de todos los esfuerzos por combatir la pobreza, sigue siendo uno de los más pobres de la tierra y, como muchos otros países africanos, está amenazado por el SIDA. Tendrá lugar en un país que, a diferencia de varios países vecinos, ha superado del todo los conflictos tribales y cuya forma estatal promueve una buena convivencia entre cristianos y musulmanes, aunque tenga que enfrentar cada vez más los desafíos de las tendencias fundamentalistas; un país que se distingue por su población contenta de la vida y amable, por su variedad étnico-cultural y su naturaleza encantadora; un país cuya Iglesia, gracias a sus innumerables grupos y movimientos y a las comunidades cristianas de base, es muy vivaz y se esfuerza, también con el apoyo constante de la Conferencia Episcopal, por colocar la Palabra de Dios en el centro de su vida.

Así pues, la VII Asamblea Plenaria de la FEBIC en Tanzania, en el «Puerto de la Paz» (Dar es Salaam) será una experiencia profunda y ciertamente conmovedora y enriquecedora para los huéspedes de todo el mundo y para sus anfitriones.

La VII Asamblea Plenaria se tendrá del 24 de junio al 3 de julio de 2008. El tema de la Asamblea Plenaria es «La Palabra de Dios: Fuente de reconciliación, justicia y paz».

A lo largo del año, las instituciones miembros de la FEBIC recibirán informaciones detalladas sobre los preparativos y sobre el país huésped, Tanzania.

Karibuni Afrika – ¡Bienvenidos a África!

domingo, 20 de abril de 2008

En camino al Sínodo sobre la Palabra de Dios

La lectura espiritual de la Biblia

2008-03-14- Cuaresma 2008 en la Casa Pontificia

Cuarta predicación:


«LA LETRA MATA; EL ESPÍRITU DA VIDA»



1. La Escritura divinamente inspirada


En la segunda carta a Timoteo se contiene la célebre afirmación: «Toda la Escritura es inspirada por Dios» (2 Tm 3, 16). La expresión que se traduce: «inspirada por Dios», o «divinamente inspirada», en la lengua original es una palabra única: theopneustos, que contiene los dos vocablos de Dios (Theos) y de Espíritu (Pneuma). Tal palabra tiene dos significados fundamentales: uno muy conocido, el otro en cambio habitualmente descuidado, si bien no menos importante que el primero.

El significado más conocido es el pasivo, evidenciado en todas las tradiciones modernas: la Escritura es «inspirada por Dios». Otro pasaje del Nuevo Testamento explica así este significado: «Hombres [los profetas] movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios» (2 P 1,21). Es, en resumen, la doctrina clásica de la inspiración divina de la Escritura, aquella que proclamamos como artículo de fe en el Credo, cuando decimos que el Espíritu Santo «habló por los profetas».

Podemos representarnos con imágenes humanas este evento en sí misterioso de la inspiración: Dios «toca» con su dedo divino -esto es, con su energía viva que es el Espíritu Santo-- ese punto recóndito donde el espíritu humano se abre al infinito y desde ahí ese toque -en sí sencillísimo e instantáneo como es Dios que lo produce-- se difunde como una vibración sonora en todas las facultades del hombre -voluntad, inteligencia, fantasía, corazón--, traduciéndose en conceptos, imágenes, palabras.

El resultado que en tal modo se obtiene es una realidad teándrica, esto es, plenamente divina y plenamente humana: las dos cosas íntimamente unidas, auque no «confundidas». El Magisterio de la Iglesia -encíclicas Providentissimus Deus de León XIII y Divino afflante Spiritu de Pío XII-- nos dice que los dos datos, divino y humano, se han mantenido intactos. Dios es el autor principal porque asume al responsabilidad de lo que está escrito, determinándose el contenido con la acción de su Espíritu; sin embargo el escritor sagrado es también él autor, en el sentido pleno de la palabra, porque ha colaborado intrínsecamente en esta acción mediante una normal actividad humana, de la que Dios se ha servido como de un instrumento. Dios -decían los Padres-- es como el músico que, tocándola, hace vibrar las cuerdas de la lira; el sonido es todo obra del músico, pero no existiría sin las cuerdas de la lira.

De esta obra maravillosa de Dios se saca a la luz, habitualmente, casi sólo un efecto: la inerrancia bíblica, o sea, el hecho de que la Biblia no contiene error alguno, si entendemos correctamente el «error» como ausencia de una verdad posible humanamente, en un determinado contexto cultural, teniendo en cuenta el género literario utilizado y, por lo tanto, exigible de quien escribe. Pero la inspiración bíblica funda mucho más que la simple inerrancia de la palabra de Dios (que es algo negativo); funda, positivamente, su inagotabilidad, su fuerza y vitalidad divina y aquello que san Agustín llamaba la mira profunditas, la maravillosa profundidad [1].

Así ya estamos preparados a descubrir el otro significado de la inspiración bíblica. Por sí, gramaticalmente, el participio theopneustos es activo, no pasivo. La tradición misma ha sabido captar en ciertos momentos este significado activo. La Escritura, decía san Agustín, es theopneustos no sólo porque es «inspirada por Dios», sino también por que «respira a Dios», ¡emana a Dios! [2].

Hablado de la creación, san Agustín dice que Dios no hizo las cosas y después se fue, sino que aquellas, «venidas de Él, permanecen en Él» [3]. Igual ocurre con las palabras de Dios: venidas de Dios, permanecen en Él y Él en ellas. Después de haber dictado la Escritura, el Espíritu Santo es como si se hubiera encerrado en ella, la habita y la anima sin descanso con su soplo divino. Heidegger dijo que «la palabra es la casa del Ser»; nosotros podemos decir que la Palabra (con mayúsculas) es la casa del Espíritu.
La constitución conciliar Dei Verbum recoge también este movimiento de la tradición cuando dice que las Sagradas Escrituras «inspiradas por Dios (¡inspiración pasiva!) y escritas de una vez para siempre, comunican inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hacen resonar la voz del Espíritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apóstoles» (¡inspiración activa!) [4].


2. Docetismo y ebionismo bíblico

Pero ahora debemos tocar el problema más delicado: ¿cómo acercarnos a las Escrituras de manera que «liberen» de verdad para nosotros el Espíritu que contienen? He mencionado que la Escritura es una realidad teándrica, esto es, divino-humana. Ahora bien: la ley de toda realidad teándrica (como son, por ejemplo, Cristo y la Iglesia) es que no se puede descubrir en ella lo divino más que pasando a través de lo humano. No se puede descubrir en Cristo la divinidad más que a través de su concreta humanidad.
Quienes en la antigüedad pretendieron actuar de manera distinta cayeron en el docetismo. Despreciando, de Cristo, el cuerpo y las características humanas como simples «apariencias» (dokein), perdieron también su realidad profunda y, en lugar de un Dios vivo hecho hombre, se encontraron en sus manos con una idea distorsionada de Dios. De igual forma, no se puede, en la Escritura, descubrir el Espíritu más que pasando a través de la letra, esto es, a través del revestimiento concreto humano que la palabra de Dios asumió en los diferentes libros y autores inspirados. No se puede descubrir en ellos el significado divino más que partiendo del significado humano, aquél intentado por el autor humano, Isaías, Jeremías, Lucas, Pablo, etc. En ello encuentra su plena justificación el inmenso esfuerzo de estudio e investigación que rodea el libro de la Escritura.

Pero éste no es el único peligro que corre la exégesis bíblica. Ante la persona de Jesús no existía sólo el riesgo del docetismo, o sea, de descuidar lo humano; existía también el peligro de quedarse ahí, de no ver en Él más que lo humano y no descubrir la dimensión divina de Hijo de Dios. En resumen, existía el peligro del ebionismo. Para los ebionitas (que eran judeo-cristianos) Jesús era, sí, un gran profeta, el mayor profeta, si se quiere, pero no más. Los Padres les llamaron «ebionitas» (de ebionim, los pobres) para decir que eran pobres de fe.

Así sucede también para la Escritura. Existe un ebionismo bíblico, esto es, la tendencia a quedarse en la letra, considerando la Biblia un libro excelente, el más excelso de los libros humanos, si se quiere, pero un libro sólo humano. Lamentablemente corremos el riesgo de reducir la Escritura a una sola dimensión. La ruptura del equilibrio, hoy, no es hacia el docetismo, sino hacia el ebionismo.

La Biblia se explica por muchos estudiosos intencionadamente sólo con el método histórico-crítico. No hablo de los estudiosos no creyentes, para los que ello es normal, sino de estudiosos que se profesan creyentes. La secularización de los sagrado en ningún caso se ha revelado tan aguda como en la secularización del Libro Sagrado. Ahora bien: pretender comprender exhaustivamente la Escritura estudiándola con el único instrumento del análisis histórico-filológico ¡es como pretender descubrir el misterio de la presencia real de Cristo en la Eucaristía basándose en un análisis químico de la ostia consagrada! El análisis histórico-crítico, aunque se llevara al máximo de la perfección, no representa, en realidad, más que el primer escalón del conocimiento de la Biblia, el relativo a la letra.

Jesús afirma solemnemente en el Evangelio que Abrahán «vio su día» (Cf. Jn 8,56), que Moisés había «escrito de Él» (Cf. Jn 5,46), que Isaías «vio su gloria y habló de Él» (Cf. Jn 12,41), que los profetas y los salmos y todas las Escrituras hablan de Él (Cf. Lc 24,27.44; Jn 5,39), pero hoy día cierta exégesis científica duda en hablar de Cristo, ya prácticamente no lo entrevé en ningún pasaje del Antiguo Testamento o, al menos, teme decir que lo percibe ahí, por la cuestión de desacreditarse «científicamente».

El inconveniente más grave de cierta exégesis exclusivamente científica es que cambia completamente la relación entre el exegeta y la palabra de Dios. La Biblia se convierte en un objeto de estudio que el profesor debe «dominar» y ante el cual, como se dice a cualquier hombre de ciencia, debe permanecer «neutral». Pero en este caso único no está permitido permanecer «neutral» y no es dable «dominar» la materia; más bien hay que dejarse dominar por ella. Decir de un estudioso de la Escritura que él «domina» la palabra de Dios, pensándolo bien, es decir casi una blasfemia.

La consecuencia de todo ello es el cierre y «replegamiento» de la Escritura sobre sí misma; vuelve a ser el libro «sellado», el libro «velado», porque -dice san Pablo-- ese velo «sólo en Cristo desaparece», cuando existe la «conversión al Señor», o sea, cuando se reconoce, en las páginas de la Escritura, a Cristo (Cf. 2 Co 3,15-16). Sucede, en la Biblia, como en ciertas plantas sensibilísimas que cierran sus hojas en cuanto las tocan cuerpos extraños, o como ciertos moluscos que se pliegan para proteger la perla que contienen. La perla de la Escritura es Cristo.

No se explican de otro modo las muchas crisis de fe de estudiosos de la Biblia. Cuando surge la cuestión de por qué la pobreza y aridez espiritual que reinan en algunos seminarios y lugares de formación, no se tarda en descubrir que una de las causas principales es el modo en que se enseña en ellos la Escritura. La Iglesia ha vivido y vive de lectura espiritual de la Biblia; truncado este canal que alimenta la vida de piedad, el celo, la fe, entonces todo se agosta y languidece. Ya no se comprende la liturgia, que está toda construida en un uso espiral de la Escritura, o bien se vive como un momento desprendido de la verdadera formación personal y desmentido por lo que se ha aprendido antes en clase.


3. El Espíritu da la vida

Un signo de gran esperanza es que la exigencia de una lectura espiritual y de fe de la Escritura empieza ya a advertirse precisamente por algunos eminentes exégetas. Uno de ellos escribió: «Es urgente que cuantos estudian e interpretan la Escritura se interesen de nuevo en la exégesis de los Padres para redescubrir, más allá de sus métodos, el espíritu que les animaba, el alma profunda que inspiraba su exégesis; en la escuela de ellos debemos aprender a interpretar la Escritura, no sólo desde el punto de vista histórico y crítico, sino igualmente en la Iglesia y para la Iglesia» (I. de la Potterie). El P. H. de Lubac, en su monumental historia de la exégesis medieval, evidenció la coherencia, la solidez y la extraordinaria fecundidad de la exégesis espiritual practicada por los Padres antiguos y medievales.

Pero hay que decir que los Padres no hacen, en este campo, más que aplicar (con los instrumentos imperfectos que tenían a disposición) la pura y sencilla enseñanza del Nuevo Testamento; no son, en otras palabras, los iniciadores, sino los continuadores de una tradición que tuvo entre sus fundadores a Juan, Pablo y al propio Jesús. Estos no sólo practicaron todo el tiempo una lectura espiritual de las Escrituras, o sea, una lectura con referencia a Cristo, sino que también dieron la justificación de tal lectura, declarando que todas las Escrituras hablan de Cristo (Cf. Jn 5,39), que en ellas era ya «el Espíritu de Cristo» que estaba a la obra y se expresaba a través de los profetas (Cf. 1 P 1,11), que todo, en el Antiguo Testamento, está dicho «por alegoría», esto es, en referencia a la Iglesia (Cf. Ga 4,24), o «para nuestro aviso» (1 Co 10,11).

Por ello decir lectura «espiritual» de la Biblia no significa decir lectura edificante, mística, subjetiva, o peor aún, fantasiosa, en oposición a la lectura científica que sería, en cambio, objetiva. Aquella, al contrario, es la lectura más objetiva que existe porque se basa en el Espíritu de Dios, no en el espíritu del hombre. La lectura subjetiva de la Escritura (la que se basa en el libre examen) se ha difundido precisamente cuando se ha abandonado la lectura espiritual y allí donde tal lectura se ha dejado de lado más claramente.

La lectura espiritual es por lo tanto algo bien preciso y objetivo; es la lectura realizada bajo la guía, o a la luz, del Espíritu Santo que ha inspirado la Escritura. Se basa en un evento histórico, esto es, en el acto redentor de Cristo que, con su muerte y resurrección, cumple el proyecto de salvación, lleva a cabo todas las imágenes y las profecías, desvela todos los misterios ocultos y ofrece la verdadera clave de lectura de toda la Biblia. El Apocalipsis expresa todo esto con la imagen del Cordero inmolado que toma en la mano el libro y rompe sus siete sellos (Cf. Ap. 5,1ss.)

Quien quisiera, después de Él, continuar leyendo la Escritura prescindiendo de este acto, se asemejaría a uno que sigue leyendo una partitura musical en clave de fa después de que el compositor ha introducido en el pasaje la clave de sol: cada nota expresaría, desde ahí, un sonido falso y desentonado. Así, el Nuevo Testamento llama a la clave nueva «el Espíritu», mientras que define a la clave vieja «la letra», diciendo que la letra mata, pero que el Espíritu da la vida (2 Co 3, 6).

Contraponer entre sí «letra» y «Espíritu» no significa contraponer entre sí Antiguo y Nuevo Testamento, casi como si el primero representara sólo la letra y el segundo sólo el Espíritu. Significa más bien contraponer entre sí dos modos distintos de leer tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento: el modo que prescinde de Cristo y el modo que juzga, en cambio, todo a la luz de Cristo. Por esto la Iglesia puede valorar uno y otro Testamento, dado que ambos le hablan de Cristo.


4. Lo que el Espíritu dice a la Iglesia

La lectura espiritual no se refiere sólo al Antiguo Testamento; en un sentido distinto también tiene que ver con el Nuevo Testamento; también éste debe leerse espiritualmente. Leer espiritualmente el Nuevo Testamento significa leerlo a la luz del Espíritu Santo derramado en Pentecostés en la Iglesia para conducirla a toda la verdad, o sea, a la plena compresión y actuación del Evangelio.

Jesús explicó Él mismo, anticipadamente, la relación entre su palabra y el Espíritu que enviaría (aunque no debemos pensar que lo haya hecho necesariamente en los términos precisos que utiliza, al respecto, el evangelio de Juan). El Espíritu -se lee en Juan-- «os enseñará y os recordará» todo lo que Jesús ha dicho (Cf. Jn 14,25 s.), o sea, lo dará a entender a fondo, con todas su implicaciones. Él «no hablará de sí mismo», esto es, no dirá cosas nuevas respecto a las que dijo Jesús, sino -como dice Jesús mismo-- recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros (Jn 16,13-15).

En ello es posible ver cómo la lectura espiritual integra y sobrepasa la lectura científica. La lectura científica conoce una sola dirección, que es la de la historia; explica en efecto lo que viene después, a la luz de lo que viene antes; explica el Nuevo Testamento a la luz del Antiguo que le precede, y explica la Iglesia a la luz del Nuevo Testamento. Buena parte del esfuerzo crítico en torno a la Escritura consiste en ilustrar las doctrinas del Evangelio a la luz de las tradiciones veterotestamentarias, de la exégesis rabínica, etc.; consiste, en resumen, en la investigación de las fuentes (sobre este principio se basa el Kittel y tantos otros apoyos bíblicos).

La lectura espiritual reconoce plenamente la validez de esta dirección de investigación, pero a ella añade otra inversa. Consiste en explicar lo que viene antes a la luz de lo que llega después, la profecía a la luz de la realización, el Antiguo Testamento a la luz del Nuevo y el Nuevo Testamento a la luz de la Tradición de la Iglesia. En ello la lectura espiritual de la Biblia encuentra una singular confirmación en el principio hermenéutico de Gadamer de la «historia de los efectos» (Wirkungsgeschichte), según el cual para comprender un texto hay que tener en cuenta los efectos que ha producido en la historia, introduciéndose en esta historia y dialogando con ella [5].

Sólo después de que Dios ha realizado su plan, se entiende plenamente el sentido de aquello que lo ha preparado y prefigurado. Si todo árbol, como dice Jesús, se reconoce por sus frutos, la palabra de Dios no se pude conocer plenamente antes de haber visto los frutos que ha producido. Estudiar la Escritura a la luz de la Tradición es un poco como conocer el árbol por sus frutos. Por ello Orígenes decía que «el sentido espiritual es lo que el Espíritu da a la Iglesia» [6]. Esto se identifica con la lectura eclesial o incluso con la Tradición misma, si entendemos por Tradición no sólo las declaraciones solemnes del Magisterio (que se refieren, por lo demás, a poquísimos textos bíblicos), sino también la experiencia de doctrina y de santidad en donde la palabra de Dios se ha como encarnado nuevamente y «se ha explicado» en el curso de los siglos por obra del Espíritu Santo.

Lo que se necesita no es por lo tanto una lectura espiritual que ocupe el lugar de la actual exégesis científica, con un retorno mecánico a la exégesis de los Padres; es más bien una nueva lectura espiritual que se corresponda al enorme progreso registrado desde el estudio de la «letra». Una lectura, en síntesis, que tenga el aliento y la fe de los Padres y, al mismo tiempo, la consistencia y la seriedad de la actual ciencia bíblica.


5. El Espíritu que sopla a los cuatro vientos


Ante la extensión de huesos secos, el profeta Ezequiel oyó la pregunta: «¿Podrán estos huesos revivir?» (Ez 37,3). La misma cuestión nos planteamos hoy nosotros: ¿podrá la exégesis, agostada por el prolongado exceso de filologismo, reencontrar el impulso y la vida que tuvo en otros momentos de la historia de la Iglesia? El padre de Lubac, después de haber estudiado la larga historia de la exégesis cristiana, concluye más bien tristemente, diciendo que nos faltan, a los modernos, las condiciones para poder volver a suscitar una lectura espiritual como la de los Padres; nos falta esa fe llena de impulso, ese sentido de plenitud y de unidad que tenían ellos, por lo que pretender hoy imitar su audacia sería exponerse casi a la profanación, al faltarnos el espíritu del que procedían aquellas cosas [7].

Sin embargo no cierra del todo la puerta a la esperanza y dice que «si se quiere reencontrar algo de aquello que fue en los primeros siglos de la Iglesia la interpretación espiritual de las Escrituras, hay que reproducir sobre todo un movimiento espiritual» [8]. A distancia de algunas décadas, con el Concilio Vaticano II de por medio, me parece hallar, en estas últimas palabras, una profecía. Ese «movimiento espiritual» y ese «impulso» comenzaron a reproducirse, pero no porque los hombres los hubieran programado o previsto, sino porque el Espíritu se puso a soplar de nuevo, inesperadamente, a los cuatro vientos sobre los huesos secos. Contemporáneamente a la reaparición de los carismas, se asiste a una reaparición de la lectura espiritual de la Biblia y es, también esto, un fruto, de los más exquisitos, del Espíritu Santo.

Participando en encuentros bíblicos y de oración, me quedo sorprendido al oír, a veces, reflexiones sobre la palabra de Dios del todo análogas a las que hacían en su tiempo Orígenes, Agustín o Gregorio Magno, si bien en un lenguaje más sencillo. Las palabras sobre el templo, sobre la «tienda de David», sobre Jerusalén destruida y reedificada tras el exilio, se aplican, con toda sencillez y pertinencia, a la Iglesia, a María, a la propia comunidad o a la propia vida personal. Lo que se narra de los personajes del Antiguo Testamento induce a pensar, por analogía o por antítesis, en Jesús, y lo que se narra de Jesús se aplica y actualiza en referencia a la Iglesia y al creyente.

Muchas perplejidades respecto a la lectura espiritual de la Biblia nacen de no tener en cuenta la distinción entre explicación y aplicación. En la lectura espiritual, más que pretender explicar el texto, atribuyéndole un sentido ajeno a la intención del autor sagrado, se trata, en general, de aplicar o actualizar el texto. Es lo que vemos en acto ya en el Nuevo Testamento ante las palabras de Jesús. A veces se constata que, de una misma parábola de Cristo, se realizan aplicaciones distintas en los sinópticos, según las necesidades y los problemas de la comunidad para la que cada uno escribe.

Las aplicaciones de los Padres y las de hoy no tienen evidentemente el carácter canónico de estas aplicaciones originarias, pero el proceso que conduce a ellas es el mismo y se basa en el hecho de que las palabras de Dios no son palabras muertas, «para conservar en aceite», diría Péguy; son palabras «vivas» y «activas», capaces de desplegar sentidos y virtualidades escondidas en respuesta a cuestiones y situaciones nuevas. Es una consecuencia de la que he llamado la «inspiración activa» de la Escritura, esto es, del hecho de que ella no es sólo «inspirada por el Espíritu», sino que «emana» también el Espíritu y lo hace continuamente, si se lee con fe. «La Escritura -dijo san Gregorio Magno-- cum legentibus crescit, crece con aquellos que la leen» [9]. Crece, permaneciendo intacta.

Concluyo con una oración que oí una vez a una señora, después de que se había dado lectura al episodio de Elías quien, subiendo al cielo, deja a Eliseo dos tercios de su espíritu. Es un ejemplo de lectura espiritual en el sentido que acabo de explicar: «Gracias, Jesús, porque ascendiendo al cielo no nos dejaste sólo dos tercios de tu Espíritu, ¡sino todo tu Espíritu! Gracias por que no lo dejaste a un solo discípulo, ¡sino a todos los hombres!».


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[1] Textos en H. de Lubac, Histoire de l'exégése médiévale, I,1, Paris, Aubier 1959, pp. 119 ss.
[2] S. Ambrosio, De Spiritu Sancto, III, 112.
[3] S. Agustín, Conf . IV, 12, 18.
[4] Dei Verbum, 21.
[5] Cf. H.G. Gadamer, Wahrheit und Methode, Tubingen 1960.
[6] Orígenes, In Lev. hom. V, 5.
[7] H. de Lubac, Exégèse médiévale, II, 2, p. 79.
[8] H. de Lubac, Storia e spirito, Roma 1971, p. 587.
[9] S. Gregorio Magno, Commento morale a Giobbe, 20,1 (CC 143A, p. 1003).