lunes, 31 de marzo de 2008

EN CAMINO AL SINODO SOBRE LA PALABRA DE DIOS

La Palabra de Dios en la vida de Cristo


"JESÚS COMENZÓ A PREDICAR"



A la vista del Sínodo de los obispos del próximo octubre, he pensado dedicar la predicación cuaresmal de este año al tema de la Palabra de Dios. Meditaremos sucesivamente sobre el anuncio del evangelio en la vida de Cristo, esto es, sobre el Jesús «que predica», sobre el anuncio en la misión de la Iglesia, o sea, sobre el Cristo «predicado», sobre la Palabra de Dios como medio de santificación personal, la lectio divina, y sobre la relación entre el Espíritu y la Palabra, en la práctica, la lectura espiritual de la Biblia.

Empezamos esta predicación el día en que la Iglesia celebra la festividad de la Cátedra de san Pedro, y esto no carece de significado en nuestro tema. Nos ofrece ante todo la ocasión de rendir el homenaje de nuestro afecto y devoción a quien ocupa hoy la sede petrina, el Santo Padre Benedicto XVI. Nos recuerda también aquello que el propio apóstol Pedro escribe en su Segunda Carta, esto es, que «ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia» (2 P 1,20) y que por ello toda interpretación de la Palabra de Dios debe conmensurarse con la tradición viva de la Iglesia, cuya interpretación auténtica está confiada al magisterio apostólico y, de manera singular, al magisterio petrino.

Es bello, en una circunstancia como ésta y en el contexto del actual diálogo ecuménico, recordar un conocido texto de san Ireneo: «Dado que sería demasiado extenso enumerar las sucesiones de todas las Iglesias, tomaremos la Iglesia grandísima y antiquísima y de todos conocida, la Iglesia fundada y establecida en Roma por los gloriosísimos apóstoles Pedro y Pablo... Con esta Iglesia, en razón de su origen más excelente (propter potentiorem principalitatem), debe necesariamente estar de acuerdo toda Iglesia, esto es, los fieles que proceden de toda parte -aquella en la que para todos los hombres siempre se ha conservado la Tradición que viene de los apóstoles» [1].
Con este espíritu, no sin temor y temblor, me preparo a presentar mis reflexiones sobre el tema vital de la Palabra de Dios, en presencia del sucesor de Pedro, obispo de la Iglesia de Roma.

1. La predicación en la vida de Jesús

Después del relato el bautismo de Jesús, el evangelista Marcos prosigue su narración diciendo: «Marchó Jesús a Galilea y proclamaba el Evangelio de Dios: "El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertios y creed en el Evangelio"» (Mc 1, 14 s.). Mateo escribe más brevemente: «Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: "Convertios, porque el Reino de los Cielos ha llegado"» (Mt 4, 17). Con estas palabras empieza el «Evangelio», entendido como la buena noticia «de» Jesús -esto es, traída por Jesús y de la que Él es el sujeto--, diferente de la buena noticia «sobre» Jesús de la sucesiva predicación apostólica, en la que Jesús es el objeto.

Se trata de un evento que ocupa un lugar bien preciso en el tiempo y en el espacio: sucede «en Galilea», «después de que Juan fue arrestado». El verbo empleado por los evangelistas, «comenzó a predicar», pone fuertemente de relieve que se trata de un «inicio», de algo nuevo no sólo en la vida de Jesús, sino en la historia misma de la salvación. La Carta a los Hebreos expresa así la novedad: «Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo» (Hb 1,1-2). Comienza un tiempo particular de salvación, un kairos nuevo, que se extiende durante cerca de dos años y medio (desde el otoño del año 27 hasta la primavera del año 30 d.C.).

Jesús atribuía a esta actividad suya tal importancia como para decir que había sido enviado por el Padre y consagrado con la unción del Espíritu precisamente para esto, o sea, «para anunciar a los pobres la Buena Nueva» (Lc 4, 18). En una ocasión, cuando algunos querían entretenerle, pide a los apóstoles partir, diciéndoles: «Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique, pues para eso he venido» (Mc 1,38).

La predicación forma parte de los llamados «misterios de la vida de Cristo» y es como tal que a él nos acercamos. Con la palabra «misterio» se entiende, en este contexto, un evento de la vida de Jesús portador de un significado salvífico que como tal se celebra por la Iglesia en su liturgia [2]. Si no existe una fiesta litúrgica específica de la predicación de Jesús es porque ésta se recuerda en cada liturgia de la Iglesia. La «liturgia de la Palabra» en la Misa no es sino la actualización litúrgica del Jesús que predica. Un texto del Concilio Vaticano II dice: Cristo «está presente en su palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él quien habla» [3].

Igual que, en la historia, después de haber predicado el Reino de Dios, Jesús fue a Jerusalén a ofrecerse en sacrificio al Padre, en la liturgia, después de haber proclamado nuevamente su palabra, Jesús renueva el ofrecimiento de sí al Padre a través de la acción eucarística. Cuando al final del prefacio decimos: «Bendito el que viene en nombre del Señor: Hosanna en lo alto del Cielo», nos trasladamos idealmente a ese momento en que Jesús entra en Jerusalén para celebrar allí su Pascua; es donde termina el tiempo de la predicación y comienza el tiempo de la pasión.

La predicación de Jesús es por lo tanto un «misterio» porque no contiene sólo la revelación de una doctrina, sino que explica el misterio mismo de la persona de Cristo; es esencial para entender tanto el precedente -el misterio de la encarnación- como el siguiente: el misterio pascual. Sin la palabra de Jesús, serían eventos mudos. Feliz intuición la de Juan Pablo II cuando introdujo la predicación del Reino entre los «misterios luminosos» que añadió a los gozosos, dolorosos y gloriosos del Rosario, junto al bautismo de Jesús, las bodas de Caná, la transfiguración y la institución de la Eucaristía.

2. La predicación de Cristo continúa en la Iglesia

El autor de la epístola a los Hebreos escribía bastante tiempo después de la muerte de Jesús, por lo tanto mucho después de que Él hubiera dejado de hablar; sin embargo dice que Dios nos ha hablado por medio del Hijo «en estos últimos tiempos». Así que considera los días en que vive como parte de los «días de Jesús». Por eso, un poco más adelante, citando la palabra del Salmo «Si oís hoy su voz no endurezcáis vuestros corazones», la aplica a los cristianos diciendo: «¡Mirad hermanos! Que no haya en ninguno de vosotros un corazón maleado por la incredulidad que le haga apostatar de Dios vivo; antes bien exhortaos mutuamente cada día mientras dure este hoy» (Hb 3, 7s.).

Dios habla, por lo tanto, también hoy en la Iglesia, y habla «por medio del Hijo». «Dios -se lee en la Dei Verbum--, que habló en otro tiempo, habla sin intermisión con la Esposa de su amado Hijo; y el Espíritu Santo, por quien la voz del Evangelio resuena viva en la Iglesia, y por ella en el mundo, va induciendo a los creyentes en la verdad entera, y hace que la palabra de Cristo habite en ellos abundantemente» [4].

¿Pero cómo y dónde podemos oír esta «voz suya»? La revelación divina está cerrada; en cierto sentido, ya no hay más palabras de Dios. Más he aquí que descubrimos otra afinidad entre Palabra y Eucaristía. La Eucaristía está presente en toda la historia de la salvación: en el Antiguo Testamento, como figura (el cordero pascual, el sacrificio de Melquisedec, el maná), en el Nuevo Testamento, como evento (la muerte y resurrección de Cristo), en la Iglesia, como sacramento (la Misa).

El sacrificio de Cristo está consumado y concluido en la cruz; en cierto sentido, por lo tanto, ya no hay más sacrificios de Cristo; con todo, sabemos que existe todavía un sacrificio y es el único sacrificio de la Cruz que se hace presente y operante en el sacrificio eucarístico; el evento continúa en el sacramento, la historia en la liturgia. Algo análogo sucede con la palabra de Cristo: ha cesado de existir como evento, pero existe aún como sacramento.

En la Biblia, la palabra de Dios (dabar), especialmente en la forma particular que asume en los profetas, constituye siempre un aconteciendo; es una palabra-evento, o sea, una palabra que crea una situación que lleva a cabo siempre algo nuevo en la historia. La repetida expresión: «la palabra de Yahveh se dirigió a...», podría traducirse por: «la palabra de Yahveh asumió forma concreta en...» (en Ezequiel, en Ageo, en Zacarías, etcétera).

Este tipo de palabra-evento se prolonga hasta Juan bautista; en Lucas, de hecho, leemos: «En el año quince del imperio de Tiberio César..., la palabra de Dios fue dirigida a (factum est verbum Domini super) Juan, hijo de Zacarías, en el desierto» (Lc 3, 1 ss.). Después de este momento, tal fórmula desaparece por completo de la Biblia y en su lugar surge otra: ya no «Factum est verbum Domini», sino: «Verbum caro fac tum est»: la Palabra se hizo carne (Jn 1, 14). ¡El evento ahora es una persona! Jamás se encuentra la frase: «la palabra de Dios se dirigió a Jesús», porque Él es la Palabra. A las realizaciones provisionales de la palabra de Dios en los profetas, sucede ahora la realización plena y definitiva.

Dándonos al Hijo -escribe san Juan de la Cruz-- Dios nos ha dicho todo de una sola vez y ya no tiene más que revelar. Dios se ha hecho, en cierto sentido, mudo, al no tener más que decir [5]. Pero hay que entenderlo bien: Dios calla en cuanto que no dice cosas nuevas respecto de las que dijo Jesús, no en el sentido de que ya no habla más; ¡Él dice siempre de nuevo lo que dijo una vez en Jesús!

3. La palabra sacramento que se oye

Ya no hay más palabras-evento en la Iglesia, pero hay palabras-sacramento. Las palabras-sacramento son las palabras de Dios «sucedidas» una vez para siempre y recogidas en la Biblia, que vuelven a ser «realidad activa» cada vez que la Iglesia las proclama con autoridad y el Espíritu que las ha inspirado vuelve a encenderlas en el corazón de quien las escucha. «Él recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros», dice Jesús del Espíritu Santo (Jn 16,14).

Cuando se habla de la Palabra como «sacramento», se toma este término no en el sentido técnico y restringido de los «siete sacramentos», sino en el sentido más amplio por el que se habla de Cristo como el «primordial sacramento del Padre» y de la Iglesia como del «sacramento universal de salvación» [6]. Teniendo presente la definición que san Agustín da del sacramento como «una palabra que se ve» (verbum visibile) [7], se suele definir, por contraste, la palabra como «un sacramento que se oye» (sacramentum audibile).
En cada sacramento se distingue un signo visible y la realidad invisible que es la gracia. La palabra que leemos en la Biblia, en sí misma, no es más que un signo material (como el agua y el pan), un conjunto de sílabas muertas o, como mucho, una palabra del vocabulario humano como las demás; pero cuando interviene la fe y la iluminación del Espíritu Santo, a través de este signo entramos misteriosamente en contacto con la viva verdad y voluntad de Dios y oímos la voz misma de Cristo.

«El cuerpo de Cristo -escribe Bossuet-- no está más realmente presente en el adorable sacramento de cuanto la verdad de Cristo lo está en la predicación evangélica. En el misterio de la Eucaristía las especies que veis son signos, pero lo que en ellas se encierra es el mismo cuerpo de Cristo; en la Escritura, las palabras que oís son signos, pero el pensamiento que os dan es la verdad misma del Hijo de Dios».

La sacramentalidad de la palabra de Dios se revela en el hecho de que a veces aquella actúa manifiestamente más allá de la comprensión de la persona, que puede ser limitada e imperfecta; obra casi por sí misma, ex opere operato, como se dice en teología.

Cuando el profeta Eliseo dijo a Naamán el sirio, quien había ido a verle para que le curara de la lepra, que se lavara siete veces en el Jordán, le respondió indignado. «¿Acaso el Abaná y el Farfar, ríos de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? ¿No podría bañarme en ellos para quedar limpio?» (2 R 5, 12). Naamán tenía razón: los ríos de Siria eran, sin duda, mejores y más caudalosos; sin embargo, se curó bañándose en el Jordán y su carne quedó como la de un niño, cosa que jamás habría ocurrido si se hubiera bañado en los grandes ríos de su país.

Así es la palabra de Dios contenida en las Escrituras. Entre la gente y también en la Iglesia ha habido y habrá libros mejores que algunos libros de la Biblia, más refinados literariamente y más edificantes religiosamente (piénsese en La imitación de Cristo), pero ninguno de ellos obra como lo hace el más modesto de los libros inspirados. Existe, en las palabras de la Escritura, algo que actúa más allá de toda explicación humana; hay una desproporción evidente entre el signo y la realidad que produce, cosa que permite pensar, precisamente, en la eficacia de los sacramentos.

Las «aguas de Israel», que son las Escrituras divinamente inspiradas, continúan hoy curando de la lepra de los pecados; al terminar de leer el pasaje del evangelio de la Misa, la Iglesia invita al ministro a besar el libro y a decir: «Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados» (per evangelica dicta deleantur nostra delicta). El poder sanador de la palabra de Dios se atestigua en la propia Escritura: «No los curó hierba ni emoliente alguno -se dice de Israel en el desierto--, sino tu palabra, Señor, que todo lo sana» (Sb 16,12).

La experiencia lo confirma. Oí a una persona dar el siguiente testimonio en un programa de televisión en el que participé. Se trataba de un alcohólico en fase avanzada; no aguantaba más de dos horas sin beber; la familia estaba al borde de la desesperación. Le invitaron con su esposa a un encuentro sobre la palabra de Dios. Allí alguien leyó un pasaje de la Escritura. Una frase le atravesó como una llamarada de fuego y sintió que se había sanado. Después, cada vez que le tentaba la bebida, corría a abrir la Biblia en aquel punto y sólo con releer las palabras sentía que le volvía la fortaleza, ahora que estaba del todo recuperado. Cuando quiso decir cuál era la frase, se le quebró la voz de la emoción. Era la palabra del Cantar de los cantares: «Mejor son que el vino tus amores» (Ct 1,2). Estas sencillas palabras, aparentemente ajenas a su situación, habían realizado el milagro. Un episodio similar se lee en El peregrino ruso. Pero el más célebre es el de Agustín. Al leer las palabras de Pablo a los Romanos (13, 11 ss.): «Despojémonos de las obras de las tinieblas... Como en pleno día, procedamos con decoro: nada de lujurias y desenfrenos», sintió una «luz de serenidad» que le asaltaba el corazón y comprendió que se había curado de la esclavitud de la carne [8].

4. La liturgia de la palabra

Hay un ámbito y un momento en la vida de la Iglesia donde Jesús habla hoy de la manera más solemne y más segura, y es la liturgia de la palabra en la Misa. En los inicios de la Iglesia la liturgia de la palabra estaba separada de la liturgia eucarística. Los discípulos -refieren los Hechos de los Apóstoles-- «acudían al templo todos los días» (Hch 2, 43); allí escuchaban la lectura de la Biblia, recitaban los salmos y las oraciones junto a los demás judíos; realizaban lo que se hace en la liturgia de la palabra; luego se reunían aparte, en sus casas, para «partir el pan», o sea, para celebrar la Eucaristía (Hch 2, 43).

Pronto esta praxis se hizo imposible tanto por la hostilidad respecto a ellos, por parte de la comunidad judía, como porque las Escrituras ya habían adquirido para ellos un sentido nuevo, del todo orientado a Cristo. Fue así como también la escucha de la Escritura se trasladó del templo y de la sinagoga a los lugares de culto cristianos, transformándose en la actual liturgia de la palabra que precede a la oración eucarística.

San Justino, en el siglo II, hace una descripción de la celebración eucarística en la que ya están presentes todos los elementos esenciales de la futura Misa. No sólo la liturgia de la palabra es parte integrante de ella, sino que a las lecturas del Antiguo Testamento se han sumado las que el santo llama «las memorias de los apóstoles», o bien los evangelios y las cartas, en la práctica el Nuevo Testamento.

Escuchadas en la liturgia, las lecturas bíblicas adquieren un sentido nuevo y más fuerte que cuando se leen en otros contextos. No tienen tanto el objetivo de conocer mejor la Biblia, como cuando ésta se lee en casa o en una escuela bíblica, cuanto el de reconocer a quién se hace presente al partir el pan, iluminar cada vez un aspecto particular del misterio que se va a recibir. Esto aparece de modo casi programático en el episodio de los dos discípulos de Emaús: fue escuchando la explicación de las Escrituras como su corazón empezó a arder, de manera que fueron capaces de reconocerle después al partir el pan.

Un ejemplo entre muchos: las lecturas del XXIX domingo del tiempo ordinario del ciclo B. La primera lectura es un pasaje del siervo doliente que carga con las iniquidades del pueblo (Is 53, 2-11); la segunda lectura habla de Cristo sumo sacerdote probado en todo como nosotros, excepto en el pecado; el pasaje evangélico habla del Hijo del hombre que ha venido a dar la vida en rescate de muchos. Juntos, estos tres pasajes sacan a la luz un aspecto fundamental del misterio que se va a celebrar y a recibir en la liturgia eucarística.

En la Misa las palabras y los episodios de la Biblia no sólo se narran, sino que se reviven; la memoria se convierte en realidad y presencia. Lo que sucedió «en aquel tiempo», ocurre «en este tiempo», «hoy» (hodie), como ama expresarse la liturgia. No somos sólo oyentes de la palabra, sino interlocutores y actores en ella. Es a nosotros, ahí presentes, a quienes se dirige la palabra; estamos llamados a ocupar el lugar de los personajes evocados.

También aquí algunos ejemplos ayudan a entender. Se lee, en la primera lectura, el episodio de Dios que habla a Moisés desde la zarza ardiente: nosotros estamos, en Misa, ante la verdadera zarza ardiente... Se lee de Isaías que recibió en los labios la brasa que le purifica para la misión: nosotros vamos a recibir en los labios la verdadera brasa, a aquél que ha venido a traer fuego a la tierra... Ezequiel es invitado a comer el rollo de los oráculos proféticos y nosotros nos preparamos para comer a quien es la palabra misma hecha carne y hecha pan.

La cuestión se aclara más aún si pasamos del Antiguo al Nuevo Testamento, de la primera lectura al pasaje evangélico. La mujer que sufría hemorragias está segura de curarse sólo con tocar la orla del manto de Jesús: ¿qué decir de nosotros, que estamos a punto de tocar mucho más que el borde de sus vestidos? Una vez escuchaba en el evangelio el episodio de Zaqueo y me impactó su «actualidad». Era yo Zaqueo; se dirigían a mí las palabras: «Hoy debo ir a tu casa»; era de mí de quien se podía decir: «¡Se ha ido a alojar a casa de un pecador!»; y era a mí, después de recibirle en la comunión, a quien Jesús decía: «Hoy la salvación ha entrado en esta casa».

Y así con cada episodio evangélico. ¿Cómo no identificarse en Misa con el paralítico a quien Jesús dice: "Tus pecados te son perdonados" y "Levántate y ve a tu casa", con Simeón que estrecha entre sus brazos al Niño Jesús, con Tomás que toca vacilante sus llagas? En la celebración del día, el evangelio de este viernes de la segunda semana de Cuaresma narra la parábola de los viñadores homicidas (Mt 21, 33-45): «Finalmente les envió a su hijo diciendo: "A mi hijo le respetarán"». Recuerdo el efecto de estas palabras sobre mí mientras las oía en una ocasión, más bien distraídamente. Ese mismo Hijo está a punto de entregárseme en la comunión: ¿estaba yo preparado para recibirle con el respeto que el Padre celestial se esperaba?

No sólo los hechos, sino también las palabras del evangelio escuchadas en Misa adquieren un sentido nuevo y más fuerte. Un día de verano estaba celebrando Misa en un pequeño monasterio de clausura. El pasaje evangélico era de Mateo, 12. Jamás olvidará la impresión que me causaron las palabras de Jesús: «Ahora aquí hay algo más que Jonás... Ahora aquí hay algo más que Salomón». Era como si las escuchara en aquel momento por primera vez. Comprendía que esos dos adverbios «ahora» y «aquí» significaban verdaderamente ahora y aquí, o sea, en aquel momento y en aquel lugar, no sólo en el tiempo en que Jesús estaba en la tierra, hace tantos siglos. Desde ese día de verano, tales palabras me son queridas y familiares de forma nueva. Con frecuencia, en Misa, en el momento en que hago la genuflexión y me levanto después de la consagración, me brota repetir, para mis adentros: «¡Ahora aquí hay algo más que Jonás! ¡Ahora aquí hay algo más que Salomón!».

«Vosotros que estáis acostumbrados a tomar parte en los divinos misterios -decía Orígenes a los cristianos de su tiempo--, cuando recibís el cuerpo del Señor lo conserváis con todo cuidado y toda veneración para que ni una partícula caiga al suelo, para que nada ser pierda del don consagrado. Estáis convencidos, justamente, de que es una culpa dejar caer sus fragmentos por descuido. Si por conservar su cuerpo sois tan cautos -y es justo que lo seáis--, sabed que descuidar la palabra de Dios no es culpa menor que descuidar su cuerpo» [9].

Entre las muchas palabras de Dios que oímos cada día en Misa o en la Liturgia de las Horas, hay casi siempre una destinada en particular a nosotros. Por sí sola puede llenar toda nuestra jornada e iluminar nuestra oración. Se trata de no dejarla caer en el vacío. Diversas esculturas y bajorrelieves del antiguo Oriente muestran al escriba en acto de recoger la voz del soberano que dicta o habla; se le ve absolutamente pendiente: piernas cruzadas, tronco erguido, ojos bien abiertos, oído atento. Es la actitud que en Isaías se atribuye al Siervo del Señor: «Cada mañana despierta mi oído para escuchar como los discípulos» (Is 50, 4). Así deberíamos ser nosotros cuando se proclama la palabra de Dios.
Acojamos, por lo tanto, como dirigida a nosotros, la exhortación que se lee en el Prólogo de la Regla de san Benito [10]: «Abiertos nuestros ojos a la luz divina, escuchemos con oído atento y lleno de estupor la voz divina que cada día se nos dirige y grita: Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón (Sal 94, 8), y también: El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias» [v. Ap 2 y 3. Ndt]

P. Raniero Cantalamessa, Cuaresma 2008 en la Casa Pontificia


P. Raniero Cantalamessa, Franciscano Capuchino, fue ordenado sacerdote en 1958. Doctor en Teología y en Literatura, fue profesor de Historia de las origines cristianas en la Universidad católica de Milán y Director del instituto de ciencias religiosas. Miembro de la Comisión Teológica Internacional de 1975 hasta 1981. Recibió el bautismo en el Espíritu en 1977 y en 1979 quito la enseñanza académica para dedicarse enteramente al servicio de la Palabra de Dios. En 1980 fue nombrado Predicador de la Casa Pontificia. En fuerza de esto oficio en todos estos años ha predicado cada semana en Cuaresma y en Adviento a la presencia del Papa de los Cardenales y Obispos de la Curia Romana y de los Superiores de las ordenes religiosas.


[Traducción del original italiano por Marta Lago]

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[1] S. Ireneo, Adv. Haer. III, 2.
[2] Cf. S. Agostino, Lettere, 55, 1,2.
[3] Sacrosanctum concilium 7.
[4] Dei Verbum, 8.
[5] Cf. S. Giovanni della Croce, Salita al monte Carmelo II, 22, 4-5.
[6] Cf. Lumen Gentium, 48.
[7] S. Agostino, Trattati sul vangelo di Giovanni, 80,3;
[8] S. Agostino, Confessioni, VIII,12.
[9] Origene, In Exod. hom. XIII, 3.
[10] Regole monastiche d'occidente, Qiqajon, Comunità di Bose, 1989, p. 53.

domingo, 16 de marzo de 2008

FELICES PASCUAS

ENCUENTRO BÍBLICO ABIERTO

Celebrando juntos la Pascua...

"JESÚS RESUCITADO NOS DA LA PAZ"

Profesora Mirta Vázquez


Jueves 27 de Marzo

En dos horarios a elección:

16.00 a 18.00 ó 19.00 a 20.30 hs

En nuestra sede

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

Declarado de Interés por la Conferencia Episcopal Argentina - Departamento de Pastoral Bíblica

Sujeto a capacidad de la sala. Inscripción previa por teléfono o mail.


INFORMES

SOCIEDAD BÍBLICA CATÓLICA INTERNACIONAL

Riobamba 230, C1025ABF Buenos Aires

Teléfono: 011 5555 - 2447/2448; de 13 a 18 hs

Nuestros correos electrónicos:

sobicain@san-pablo.com.ar

cursosbiblicos@san-pablo.com.ar

www.san-pablo.com.ar/sobicain

Cursos biblicos

CURSO EN MARZO (Del 25 al 28 )


Durante cuatro noches se dará una visión panorámica del núcleo fundamental de la Biblia: el EVANGELIO, para iluminar nuestra vida personal y comunitaria-social.


Horario: 19 a 21 horas

Lugar: CEIA. Rodriguez Peña 356. PB

Orientador: P. Oscar Calvo, SJ

Arancel: $55.-

Curiosidades biblicas:

¿Cuáles son las traducciones de la Biblia al español?


  • Biblia Alfonsina, Versión manuscrita del Antiguo Testamento ordenada por Alfonso X (1280)
  • Biblia de los Duques de Alba, Versión manuscrita del Antiguo Testamento (1422-1430)
  • Biblia de Encinas, Nuevo Testamento (1543)
  • Biblia de Ferrara, Antiguo Testamento (1553)
  • Biblia de Felipe Scio de San Miguel (1790-1793)
  • Biblia de Torres Amat (1823-1825)
  • Biblia de Vencé (1833)
  • Biblia Versión Moderna (1893)
  • Biblia Versión Hispanoamericana (1893)
  • Nuevo Testamento Versión Hispanoamericana (1916)
  • Nuevo Testamento Pablo Besson (1919)
  • Santa Biblia Nácar-Colunga (1944)
  • Santa Biblia Bover-Cantera (1947)
  • Santa Biblia Straubinger (1948-1951)
  • La Biblia Equipo dirigido por Félix Puzo (1961)
  • La Sagrada Biblia (1963)
  • Santa Biblia de H.S. de Ausejo (1964)
  • Santa Biblia Ediciones Paulinas (1965)
  • La Biblia Casa de la Biblia (1966, 1992)
  • Sagrada Biblia Bartina-Roquer (1966-71)
  • Biblia de Jerusalén (1967, 1998)
  • La Santa Biblia Cantera-Pabón (1967)
  • La Sagrada Escritura BAC Jesús (1967-70)
  • La Sagrada Biblia Traductores Claretianos (1970)
  • Biblia Latinoamericana (1972)
  • Santa Biblia Cantera-Iglesias (1975)
  • Nueva Biblia Española Schöckell y Mateos (1975)
  • Dios habla hoy (1976, 1992)
  • Sagrada Biblia Agustín Magaña (1978)
  • La Biblia al día, paráfrasis (1979)
  • El libro del pueblo de Dios Levoratti-Truso (1980)
  • La Biblia Antiguo Testamento (1982)
  • La Biblia Edición Popular Schöckell y Mateos (1986)
  • La Biblia de las Américas (1986)
  • Biblia Peshita (1992)
  • Biblia del Peregrino (1993)
  • Biblia Americana San Jerónimo (1994)
  • Nueva Versión Internacional (1999)
  • Biblia del Nuevo Milenio Ecuménica (2000)
  • Sagrada Biblia Universidad de Navarra (2003)
  • Traducción en Lenguaje Actual (2003)

lunes, 3 de marzo de 2008

Cursos Biblicos 2008

Comienza el lunes 31 de Marzo


Primer cuatrimestre

de 16.30 a 17.50:

  • Introducción al judaísmo y las fiestas judías. Este curso incluye participación en celebraciones judías y visita a sinagoga., Rab. Mario Hendler.
  • La espiritualidad de Jesús, el judío. ¿Vivió Jesùs su fe como un verdadero judío? ¿Qué rezaba? ¿Cómo lo hacía? Lic. José Luis D'Amico.

de 18.00 a 19.15:

  • Los símbolos de la Biblia, La Biblia asume el modo simbólico de la expresión reliigiosa del hombre y la mujer. Prof. M. Gloria Ladislao.
  • El pueblo canta a su Dios. Lectura, interpretación y actualización de los Salmos. Prof. Sandro Rojas.

de 19.30 a 20.40:

  • ¿Metáfora, cuento o realidad? Una lectura madura de los primeros capítulos del Génesis. Prof. Beatriz Fernández.
  • ¿Con qué compararemos el Reino de Dios? El mensaje de las parábolas de Jesús y el modo de anunciar el Reino. Prof. M. Gloria Ladislao

Los Cursos se dictan los días lunes
Informes e inscripción:Todos los lunes desde el 3 de Marzo de 18.00a 20.00 horas (011) 4923-254
8 / informes@sion.org.ar

domingo, 10 de febrero de 2008

CURSOS DE VERANO EN EL CENTRO BÍBLICO NUESTRA SEÑORA DE SION

Querida gente:

Les hago llegar información sobre esta nueva actividad de verano. Hay muchos temas interesantes a cargo de excelentes profesores/as. Para quienes no pudieron hacerlo en otra ocasión, yo repetiré el curso sobre
Pascua judía y Pascua cristiana.

Cariñosos saludos y muy santa Cuaresma

Gloria Ladislao


CURSOS DE VERANO EN EL CENTRO BÍBLICO NUESTRA SEÑORA DE SION
PREPARANDO LA PASCUA
Auspiciados
por el Arzobispado de Buenos Aires


Queridos/as amigos/as:


Queremos preparar la Pascua de una manera diferente. Por eso proponemos una serie de cursos muy breves que nos ayuden a la oración y la meditación desde el estudio de la Palabra de Dios.

Lunes 18 a Jueves 20 de Febrero: Los cuatro cantos del Siervo Sufriente del libro de Isaías (Prof. Sandro Rojas). Costo $ 40.-

Lunes 25 a Miércoles 27 de Febrero: Las comidas de Jesús como signo de la Pascua y la Liberación (Prof. Beatriz Fernandez). Costo: $ 30.-


Lunes 3 al Jueves 6 de Marzo:
La Pascua Judía y la Pascua Cristiana (Prof. María Gloria Ladislao). Costo: $ 40.-

Martes 11 a Jueves 13 de Marzo: El relato de la Pasión según san Juan (Lic. José Luis D’Amico). Costo $ 30.-

Jueves 14 a Viernes 15 de Marzo: La conciencia humana de Jesús sobre su muerte (Prof. Sandro Rojas). Costo $ 20.-

Lunes 17 a Miércoles 19 de Marzo: La Pascua de Jesús en las cartas de san Pablo (Prof. Beatriz Fernandez). Costo $ 30.-

Miércoles 26 a Viernes 28 de Marzo: Los relatos de la resurrección en el evangelio de Juan (Lic. José Luis D’Amico). Costo $ 30.-


Todos los cursos serán en nuestra sede , en el horario de 18 a 19.30 hrs.
Dirección: Directorio 440 (entre José María Moreno y Beauchef), Ciudad de Buenos Aires
Estación José María Moreno subte "E", colectivos 25, 42, 56, 97, 126, 135, 180


Para informes e inscripción, comunicarse por correo electrónico a informes@sion.org.ar .
Y desde el lunes 11 de febrero, de 18 a 20 al 4923-2548

Benedicto XVI recibe la Biblia latinoamericana de la «Lectio Divina»

ROMA, martes, 5 febrero 2008 (ZENIT.org).- Con un gesto de admiración y diciendo «finalmente llegó la Biblia de "Lectio Divina"», recibió el Santo Padre Benedicto XVI un ejemplar de esta edición basada en la Biblia de Estudio de las Sociedades Bíblicas Unidas, adaptada para la práctica de la «Lectio Divina» por un equipo del Centro Bíblico (CEBIPAL) del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y presentada por monseñor Santiago Silva, obispo auxiliar de Valparaíso, Chile, y responsable de dicho Centro.

La «Biblia de la "Lectio Divina"», como se llama, es fruto de un acuerdo entre la American Bible Society (ABS) y el Centro Bíblico Pastoral del CELAM, y tiene como finalidad estimular y dar herramientas para que muchos católicos de habla hispana, comenzando por América Latina y el Caribe, se ejerciten diariamente en la lectura orante de la Biblia o «Lectio Divina».

El asesor interconfesional de las Sociedades Bíblicas, Ricardo Grzona, puso el pasado miércoles en manos del Papa, al terminar la audiencia general, el primer ejemplar de esta edición. Meses atrás el Santo Padre había sido informado personalmente sobre esta edición de la Biblia y sobre la exitosa iniciativa pastoral del CEBIPAL y las SBU conocida como «Lectionautas», en la cual diez mil jóvenes de América Latina habían sido entrenados como discípulos de la Palabra y misioneros de la «Lectio Divina» con un manual escrito por el CEBIPAL y financiado por las SBU.

La entrega de la nueva Biblia al Papa fue el momento cumbre de un camino iniciado hace dos años, a partir del diálogo entre los señores Melvin Rivera y Ricardo Grzona, por parte de la ABS y SBU, y de Mons. Santiago Silva y P. Fidel Oñoro CJM, por parte del CEBIPAL-CELAM.

Un equipo liderado por el director del CEBIPAL, y con el apoyo de los padres Hernán Darío Cardona SDB y José Santos Torres CMF, se encargó de redactar una nueva introducción a la «Lectio Divina», una breve motivación en la introducción de cada libro de la Biblia y una ficha práctica para los ejercicios, una por cada libro.

El trabajo editorial estuvo a cargo de las SBU, en la persona de Loyda Ortiz, en Miami. Durante la V Conferencia de Aparecida, los Obispos de América Latina ya habían recibido un anticipo en una versión del Evangelio según san Mateo, luego se recibieron algunos comentarios que mejoraron la edición final.

Esta nueva edición de la Biblia de la «Lectio Divina» ha sido concebida como un aporte al camino de la escucha discipular de la Palabra, fuente de misión y compromiso, que la Iglesia latinoamericana ha emprendido con vigor desde Aparecida. Próximamente estará a disposición en las librerías.

Mientras tanto, el equipo de traductores del CEBIPAL del CELAM avanza seriamente en una nueva traducción directa de los originales, la cual es patrocinada por el episcopado de los Estados Unidos, y que verá la luz de forma completa en el año 2014.


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domingo, 3 de febrero de 2008

Cuaresma 2008



LAS LECTURAS BÍBLICAS DE LA CUARESMA.

1. Visión de conjunto.

Desde el primer momento es bueno señalar el hecho de que en este tiempo la temática de los diversos sistemas de lecturas es mucho más variada que en los otros ciclos litúrgicos. Aunque todos los leccionarios de este tiempo tengan un telón de fondo común, la renovación de la vida cristiana por la conversión, esta temática se presente desde ópticas muy diversas, cada una de las cuales tiene sus matices propios y distintos. Si esta diversidad de enfoques se olvida, si se unifica y reduce el conjunto a una temática única, muchas de las lecturas litúrgicas pasarán, prácticamente, desapercibidas; fenómeno éste que lamentablemente ocurre más de una vez.

Debemos, pues, subrayar en primer lugar que la característica principal de las lecturas de Cuaresma no estriba tanto en la "novedad" de unas lecturas que se van descubriendo gracias a los leccionarios post-conciliares, cuanto en la abundancia de líneas concomitantes que es preciso aunar espiritualmente, de modo que cada una de ellas aporte su contribución a la renovación cuaresmal de quienes usan los citados leccionarios.

La actitud fundamental frente a las lecturas cuaresmales debe ser, sobre todo, la de una escucha reposada y penetrante que ayude a que el espíritu se vaya impregnando progresivamente de los criterios de la fe, hay veces suficientemente conocidos, pero no suficientemente interiorizados y hechos vida.

No se trata de "meditaciones" más o menos intelectualizantes, como de una contemplación "gozosa"del Plan de Dios sobre la persona humana y su historia, y de una escucha atenta ante la llamada de Dios a una conversión que nos lleve a la paz y a la felicidad.

En el conjunto de los Leccionarios cuaresmales emergen con facilidad unas líneas de fuerza en las que debe centrarse la conversión cuaresmal. Esta conversión esta muy lejos de limitarse a un mero mejoramiento moral. Es más bien una conversión radical a Cristo, el Hombre nuevo, para existir en Él (ver Col 2,7).

Estás líneas de fuerza son las siguientes:

a. La meditación en la historia de la salvación: realizada por Dios-Amor en favor de la persona humana creada a su imagen y semejanza. Debemos "convertirnos" de una vida egocéntrica, donde el ser humano vive encerrado en su mentira existencial, a una vida de comunión con el Señor, el Camino, la Verdad y la Vida, que nos lleva al Padre en el Espíritu Santo.

b. La vivencia del misterio pascual como culminación de esta historia santa: debemos "convertirnos"de la visión de un Dios común a todo ser humano, a la visión del Dios vivo y verdadero que se ha revelado plenamente en su único Hijo, Cristo Jesús y en su victoria pascual presente en los sacramentos de su Iglesia: "Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna"(Jn 3,16).

c. El combate espiritual, que exige la cooperación activa con la gracia en orden a morir al hombre viejo y al propio pecado para dar paso a la realidad del hombre nuevo en Cristo. En otras palabras, la lucha por la santidad, exigencia que hemos recibido en el santo Bautismo.

Estas tres líneas deben proponerse todas en simultáneo. La primera línea de fuerza -la meditación de la Historia de la Salvación- la tenemos principalmente en las lecturas del Antiguo Testamento de los domingos y en las lecturas de la Vigilia Pascual. La segunda -la vivencia del misterio pascual como culminación de la historia santa-, en los evangelios de los domingos III, IV y V (los sacramentales pascuales) y, por lo menos en cierta manera, en los evangelios feriales a partir del lunes de la semana IV (oposición de Jesús al mal -"los judíos"- que termina con la victoria pascual de Jesús sobre la muerte, mal supremo). La tercera línea -el combate espiritual, la vida en Cristo, la vida virtuosa y santa- aparece particularmente en las lecturas apostólicas de los domingos y en el conjunto de las lecturas feriales de la misa de las tres primeras semanas.

Vale la pena subrayar que las tres líneas de fuerza de que venimos hablando se hallan, con mayor o menor intensidad, al alcance de todos los fieles: desde los que solo participan en la misa dominical a los que toman parte además en la eucaristía de los días feriales. Con intensidades diversas pero con un contenido fundamentalmente idéntico, todos los fieles beben, a través de la liturgia cuaresmal, en una fuente que les invita a la conversión bajo todos sus aspectos.

2. Misas dominicales.

Las lecturas dominicales de Cuaresma tienen una organización unitaria, que hay que tener presente en la predicación.

Las lecturas del Antiguo Testamento siguen su propia línea, que no tiene una relación directa con los evangelios, como el resto del año. Una línea importante para comprender la Historia de la Salvación.

Los Evangelios siguen también una temática organizada y propia.

Y las lecturas que se hacen en segundo lugar, las apostólicas, están pensadas como complementarias de las anteriores.

a. La primera lectura tiene en este tiempo de Cuaresma una intención clara: presentar los grandes temas de la Historia de la Salvación, para preparar el gran acontecimiento de la Pascua del Señor:

- La creación y origen del mundo (domingo primero).

- Abraham, padre de los creyentes (domingo segundo).

- El Éxodo y Moisés (domingo tercero).

- La historia de Israel, centrada sobre todo en David (domingo cuarto).

- Los profetas y su mensaje (domingo quinto).

- El Siervo de Yahvé (domingo de Ramos).

Estas etapas se proclaman de modo más directo en el Ciclo A, en sus momentos culminantes.

En el Ciclo B se centran sobre todo en el tema de la Alianza (con Noé, con Abraham, con Israel, el exilio, la nueva alabanza anunciada por Jeremías).

En el Ciclo C, las mismas etapas se ven más bien desde el prisma del culto (ofrendas de primicias, celebración de la Pascua, etc.).

En el sexto domingo, o domingo de Ramos en la Pasión del Señor, invariablemente se proclama el canto del Siervo de Yahvé, por Isaías.

Estas etapas representan una vuelta a la fuente: la historia de las actuaciones salvíficas de Dios, que preparan el acontecimiento central: el misterio Pascual del Señor Jesús. En la predicación hay que tener en cuenta esta progresión, para no perder de vista la marcha hacia la Pascua.

b. La lectura Evangélica tiene también su coherencia independiente a lo largo de las seis semanas:

- Domingo primero: el tema de las tentaciones de Jesús en el desierto, leídas en cada ciclo según su evangelista; el tema de los cuarenta días, el tema del combate espiritual.

- Domingo segundo: la Transfiguración, leída también en cada ciclo según el propio evangelista; de nuevo el tema de los cuarenta días (Moisés, Elías, Cristo) y la preparación pascual; la lucha y la tentación llevan a la vida.

- Domingo tercero, cuarto y quinto: presentación de los temas catequéticos de la iniciación cristiana: el agua, la luz, la vida.

En el Ciclo A: los grandes temas bautismales de San Juan: la samaritana (agua), el ciego (luz), Lázaro (vida).

En el Ciclo B: temas paralelos, también de San Juan: el Templo, la serpiente y Jesús Siervo.

En el Ciclo C: temas de conversión y misericordia: iniciación a otro Sacramento cuaresmal-pascual: la Penitencia.

Domingo Sexto: la Pasión de Jesús, cada año según su evangelista (reservando la Pasión de San Juan para el Viernes Santo).

El predicador debe tener en cuenta esta unidad y ayudar a que la comunidad vaya desentrañando los diversos aspectos de su marcha hacia la Pascua, no quedándose, por ejemplo en el tema de la tentación o de la penitencia, sino entrando también a los temas bautismales: Cristo y su Pascua son para nosotros la clave del agua viva, de la luz verdadera y de la nueva vida.

c. La segunda lectura está pensada como complemento de los grandes temas de la Historia de la Salvación y de la preparación evangélica a la Pascua. Temas espirituales, relativos al proceso de fe y conversión y a la concretización moral de los temas cuaresmales: la fe, la esperanza, el amor, la vida espiritual, hijos de la luz, etc.

3. Misas feriales.

Este grupo de lecturas tiene gran influencia en la vida espiritual de aquellos cristianos que acostumbran a participar activamente en la eucaristía diaria. Es bueno señalar que el leccionario ferial de Cuaresma fue construyéndose a lo largo de varios siglos y antes de la reforma conciliar siempre fue el más rico de todo el año litúrgico. La reforma litúrgica lo respetó por su antigua tradición y riqueza. Al haberse construido con los siglos, su temática es bastante variada y muy lejana, por tanto, de lo que es una lectura continua o un plan concebido de conjunto, que son las formas a las que nos tiene acostumbrados los leccionarios salidos de la reforma conciliar.

El actual leccionario ferial de la misa divide la Cuaresma en dos partes: por un lado, tenemos los días que van desde el Miércoles de Ceniza hasta el sábado de la III semana; y por otro, las ferias que discurren desde el lunes de IV semana hasta el comienzo del Triduo Pascual.

1. En la primera parte de la Cuaresma (Miércoles de Ceniza hasta el sábado de III semana), las lecturas van presentando, positivamente, las actitudes fundamentales del vivir cristiano y, negativamente, la reforma de los defectos que obscurecen nuestro seguimiento de Jesús.

En estas ferias, ambas lecturas suelen tener unidad temática bastante marcada, que insiste en temas como la conversión, el sentido del tiempo cuaresmal, el amor al prójimo, la oración, la intercesión de la Iglesia por los pecadores, el examen de conciencia, etc.

En los orígenes de la organización de la Cuaresma, sólo había misa (además del Domingo), los días miércoles y viernes. Por este motivo el leccionario de Cuaresma privilegia las lecturas de estos dos días con lecturas de mayor importancia que las de las restantes ferias. Dichas lecturas suelen ser relativas a la pasión y a la conversión.

2. En la segunda parte de la Cuaresma, (a partir del Lunes de la IV semana hasta el Triduo Pascual), el leccionario cambia de perspectiva: se ofrece una lectura continua del evangelio según San Juan, escogiendo sobre todo los fragmentos en los que se propone la oposición creciente entre Jesús y los "judíos".

Esta meditación del Señor enfrentándose con el mal, personalizado por San Juan en los "judíos", está llamada a fortalecer la lucha cuaresmal no sólo en una línea ascética, sino principalmente en el contexto de la comunión con Cristo, el único vencedor absoluto del mal.

En estas ferias, las lecturas no están tan ligadas temáticamente una respecto de la otra, sino que presentan, de manera independiente, por un lado la figura del Siervo de Yahvé o de otro personaje (Jeremías especialmente), que viene a ser como imagen y profecía del Salvador crucificado; y, por otro, el desarrollo de la trama que culminará en la muerte y victoria de Cristo.

Finalmente es bueno indicar que a partir del lunes de la semana IV aparece un tema quizá no muy conocido: el conjunto dinámico que, partiendo de las "obras" y "palabras" del Señor Jesús, llega hasta el acontecimiento de su "hora". Para no pocos puede ser aconsejable hacer un esfuerzo de meditación continuada en estos evangelios en su trama progresiva. Este tema puede resultar muy enriquecedor. Aunque se conozcan a veces los textos, pocas veces se ha descubierto el significado dinámico que une el conjunto de estas lecturas, conjunto que desemboca en la "hora"de Jesús, es decir en su glorificación a través de la muerte que celebramos en el Triduo pascual.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Epifanía 2008


«A los Reyes Magos»

Reyes que venís por ellasno busquéis estrellas ya;porque donde el sol está no tienen luz las estrellas.
Reyes que venís de Orienteal oriente del sol solo,que más hermoso que Apolosale del alba excelente;mirando sus luces bellasno miréis la vuestra ya;porque donde el sol está no tienen luz las estrellas.
No busquéis la estrella agora,que su luz ha oscurecidoeste sol recién nacidoen esta virgen aurora.Ya no hallaréis luz en ellas;el Niño os alumbra ya;porque donde el sol está no tienen luz las estrellas.
Aunque eclipsarse pretende, no reparéis en su llanto,porque nunca llueve tantocomo cuando el sol se enciende.Aquellas lágrimas bellasla estrella oscurecen ya;porque donde el sol estáno tienen luz las estrellas.

Lope de Vega

viernes, 14 de diciembre de 2007

Concurso de «Páginas Neobíblicas», XIIIª edición

La Agenda Latinoamericana convoca la XIIIª edición

del Concurso de «Páginas neobíblicas»:

1. Temática: tomando pie en alguna figura, situación

o mensaje bíblico, sea del Primero o del Segundo Testamento,

los textos intentarán una «relectura» desde la

actual situación latinoamericana o mundial.

2. Los textos no deberán exceder de 1500 palabras,

o 9000 pulsaciones. En castellano o portugués o catalán,

en prosa o poesía, teniendo en cuenta que, supuesta una

calidad básica en la forma, lo que se premia es el contenido,

el acierto y la creatividad en la «relectura» de la

página bíblica escogida.

3. Los trabajos habrán de llegar antes del 31 de

marzo de 2008 a: agenda@latinoamericana.org

4. Premio: 500 euros y su publicación en la Agenda'

2009. Será hecho público el 1 de octubre de 2008 en

http:// latinoamericana.org/2009/premios

El premio es patrocinado por Adveniat.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Curso Intensivo de Formación Bíblica 2008

Cochabamba, 7 de enero al 7 de febrero

Quienes vivimos y trabajamos entregados a La Palabra, sabemos cuánto se ha multiplicado la Lectura de la Biblia gracias a quienes participaron en los diferentes CIFOBI desde 1992 en que se inició este plan de formación, sin embargo, estamos conscientes de que aún falta mucho por hacer en beneficio de nuestro pueblo, hambriento de la palabra de Dios.

Por otra parte, el acontecimiento Aparecida nos ha convocado como Iglesia a participar de la misión de Jesús a partir de la palabra de Dios, Palabra de Vida que lleva al encuentro personal con Jesucristo, que convoca a vivir la fe en comunidad, y a ser signos del Reino de Dios en nuestra sociedad.

"¡Aleluya! Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor. ¿ Quién contará las hazañas del Señor
o proclamar todas sus alabanzas?
¡Dichosos los que respetan el derecho,
y practican siempre la justicia!
Acuérdate de mi, Señor,
por el amor a tu pueblo;
visítame con tu salvación,
para que goce de la dicha de tus elegidos,
comparta la alegría de tu pueblo
y me gloríe con tu nación".
(Salmo 106, 1-5)

Otro aliciente para este Curso lo es el tiempo privilegiado que viviremos el siguiente año al realizarse el Sínodo de Obispos sobre "La palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia". A no dudar que será un nuevo impulso para el contacto, profundización y oración con la Biblia, y sobretodo en el propósito de hacer que la palabra de Dios sea la animadora de toda la pastoral de la Iglesia.

OBJETIVOS
Mejorar
los conocimientos bíblicos a partir de una Visión Global de la Biblia y de bloques temáticos del Nuevo Testamento como modelos de interpretación bíblica.
Capacitar a los participantes en la experiencia de la Lectura Comunitaria de la Biblia para que puedan acompañar al pueblo en su acercamiento a la Palabra de Dios y en sus proyectos a favor de la vida.
Enseñar la lectio Divina como método de oración con la Biblia para un acercamiento ordenado y creyente a la palabra de Dios mediante la lectura, meditación, oración y contemplación.
Elaborar propuestas concretas de Lectura de la Biblia aplicables a las realidades de los participantes.

TEMÁTICA A DESARROLLARSE:
Metodología de lectura Comunitaria de la Bibliaü
Visión Global de la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento)ü
Evangelio según San Marcosü
Evangelio según San Mateoü
Evangelio según San Lucasü
Evangelio según San Juanü
Apocalipsisü

DIRECCIÓN:
Cochabamba: Casa de oración "Rosa Gattorno" ubicada en la Av. Juan Pablo II, N° 130, poco antes del Seminario Mayor "San José". Teléfono 4440538

CONVOCA:
Departamento de Pastora! Bíblica
CONFERENCIA EPISCOPAL BOLIVIANA
Casilla 7857
La Paz - Bolivia
Teléfono: 2125832 - 2406908 E-Mail: palabra@iqlesia.org.boEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida de \"spam bots\", necesita habilitar Javascript para poder verla. viugracen@hotmail.comEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida de \"spam bots\", necesita habilitar Javascript para poder verla.

DESTINATARIOS Y REQUISITOS:
Pueden participar sacerdotes, religiosas, religiosos, agentes de pastoral rural y urbana, catequistas, animadores de grupos de fe cristiana, líderes religiosos sensibles a la lectura de la Biblia en sus comunidades.
Personas con una formación y una cultura general que facilite el estudio y la convivencia entre participantes.
Quienes se inscriban deberán tener conocimientos básicos en el manejo y comprensión de fa Biblia en general y gran disponibilidad a vivir como internos durante todo el curso y de forma continuada. No podrán salir de la casa de oración ni entrar discrecionalmente, hay días designados para descansar y/o para salir.

FECHA:
7 de Enero a! 7 de Febrero 2008. ¡ATENCIÓN!.
Llegada el Domingo 6 de de Enero 2008 por la tarde (la cena es a Hrs. 19:00).
Salida el Jueves 7 de Febrero de 2006 (después de cenar) o Viernes 8 después del desayuno

COSTOS:
Por el momento, considerando la inestable situación económica, los datos son los siguientes:
La casa de Retiros cobra por persona, por día para hospedaje, uso de las instalaciones y alimentación la suma de Bs. 70.00, total Bs. 2240,00 (dos mil doscientos cuarenta bolivianos)
La inscripción asciende a Bs. 50.00

EL TOTAL POR TODO EL CURSO: Bs. 2290.00, son 32 días de curso.

IMPORTANTE PARA EL CURSO, LAS CELEBRACIONES Y LA CONVIVENCIA
Traer
la Biblia, cuaderno, bolígrafo, cancioneros que usan, su experiencia en celebraciones, muchas ganas de orar, compartir y estudiar.
En cuanto les sea posible, traer instrumentos musicales, símbolos de su cultura.
No olvidar su música y vestimenta típica para las presentaciones culturales y sus objetos e implementos de uso personal.
Pondremos a disposición de los participantes una pequeña biblioteca y algunos libros para la venta.

Por favor haga conocer
a otros agentes pastorales este anuncio

CURSOS BIBLICOS 2008

CENTRO BÍBLICO NUESTRA SEÑORA DE SIÓN

Directorio 440, Cap.Fed.
www.sion.org.ar


Comienza el lunes 31 de Marzo

Primer cuatrimestre

de 16.30 a 17.50:


Introducción al judaísmo y las fiestas judías. Este curso incluye participación en celebraciones judías y visita a sinagoga., Rab. Mario Hendler.

La espiritualidad de Jesús, el judío. ¿Vivió Jesùs su fe como un verdadero judío? ¿Qué rezaba? ¿Cómo lo hacía? Lic. José Luis D'Amico.

de 18.00 a 19.15:


Los símbolos de la Biblia, La Biblia asume el modo simbólico de la expresión religiosa del hombre y la mujer. Prof. M. Gloria Ladislao.

El pueblo canta a su Dios. Lectura, interpretación y actualización de los Salmos. Prof. Sandro Rojas.

de 19.30 a 20.40:


¿Metáfora, cuento o realidad? Una lectura madura de los primeros capítulos del Génesis. Prof. Beatriz Fernández.

¿Con qué compararemos el Reino de Dios? El mensaje de las parábolas de Jesús y el modo de anunciar el Reino. Prof. M. Gloria Ladislao

Los Cursos se dictan los días lunes

Informes e inscripción:

Todos los lunes desde el 3 de Marzo de 18.00a 20.00 horas (011) 4923-2548 / informes@sion.org.ar

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Ven Señor Jesús

lunes, 12 de noviembre de 2007

MARÍA, UNA MUJER DEL PUEBLO CANTA


-- Análisis y celebración del Magnificat --
Prof. María Gloria Ladislao

Jueves 6 de diciembre, en dos horarios optativos:
de 16 a 18 hrs o de 19 a 20,30 hrs, en la sede de la Sobicain
Entrada
libre y gratuita sujeta a capacidad de la sala.
Se recomienda inscribirse previamente.

SOCIEDAD BÍBLICA CATÓLICA INTERNACIONAL -SOBICAIN-
Cursos bíblicos presenciales, a distancia y por Internet.
Riobamba 230, Ciudad de Bs.As. Tel: 5555-2447/8 Fax: 5555-2425
cursosbiblicos@san-pablo.com.ar www.san-pablo.com.ar/sobicain


Viernes 7 de diciembre de 20 a 22 hrs en Jesús Misericordioso

Entrada: un alimento para Caritas. No hace falta inscribirse previamente.

Refugio del Peregrino de la Parroquia Jesús Misericordioso

Pedro I. Rivera 4779 ( a 1/2 cuadra de Alvarez Thomas)
Villa Urquiza, Ciudad de Bs.As. Colectivos 71, 93, 107, 114, 133, 140, 176

lunes, 5 de noviembre de 2007

Cursos biblicos

Mié 7 de noviembre

20 hs.

:: Encuentro Ecuménico de la Palabra
Encuentro
de oración y reflexión bíblica, abierto a todos los fieles de las distintas tradiciones cristianas. Cada encuentro es una fiesta, mes a mes la Palabra de Dios vuelve a convocarnos, y nos redescubrimos como hermanos
Informes:

En la Basílica San José de Flores - Av. Rivadavia 6950
E-mail: encuentroecumenico@yahoo.com.ar

Mié 7 de noviembre

10 a
12 hs.

:: Curso de Profundización Bíblica
"Los Profetas nos llevan a Belén"
Lectura a los profetas del Adviento
A cargo del Lic. José Luis D´Amico
Todos los miércoles de noviembre
Informes e Inscripción:

En la Sociedad Bíblica Católica Internacional - Riobamba 230 / Tel: 5555-2447 / 2448
E-mail: sobicain@sanpablo.com.ar / www.san-pablo.com.ar